Crecimiento personal

Tienes que mejorar el estado de ánimo (y lo sabes)

Por

Vivimos tiempos intensos en los que en los que toda la negatividad que hay a nuestro alrededor, y la situación actual han hecho que nuestro estado interior esté perjudicado. Sé que tienes que mejorar tu estado de ánimo, que te viene haciendo falta, por este motivo te escribo hoy.

Son las 9:00 de la mañana y me ha costado 20 minutos encontrar una cafetería abierta en la que tomar algo en el centro de Valencia. Sin embargo, somos muchos los que paseamos de un lugar para otro, cada uno a nuestras tareas cotidianas. El sector hostelero es uno más de los que ha entrado en pánico, con mucha razón, pero también con cierto sinsentido en ocasiones. En esta terraza de la calle Ribera, reflexiono sobre cómo nos ha tocado (y a muchos casi hundido) esta situación.

Ya no me escucharás decir las dos palabras prohibidas desde hace unos días en mi vocabulario. Si antes ya tenía una larga lista de palabras malsonantes y poco inspiradoras en mi diccionario prohibido interior, ahora se han sumado C**19 y c**s. No quiere decir que el tema no siga existiendo, pero mejor no tenerlo todo el día en tu cabeza. Es cómo pensar en el cáncer un día sí y otro también. No será muy edificante a no ser que seas médico y o te ganes la vida con ello.

Toca hacer una reflexión en estos tiempos sobre la necesidad de tanta información, tan mala información, y tan repetitiva información. Si hace ya algunas semanas evitaba mirar redes sociales como Facebook o Twitter, ahora también se han sumado Linkedin e Instagram. Estoy haciendo apagón informativo porque he tomado una mayor conciencia de la afección tran grande que puede tener para nosotros.

Me di cuenta de esto cuando una mañana, pocos minutos después de despertarme, consulté LinkedIn, y después hacer scroll varias veces mi estado anímico empezó a venirse abajo. Que si mamparas, que si coger cita para ir a la playa, que si nuevos geles, nuevos estudios, nuevas quejas… puf…

El otro día escuchaba una conversación de tres personas cercanas a mi, la negatividad iba in-crescendo: «Ahora verás el repunte que hay», «Lo peor es que el virus ha mutado, ahora se ha dado cuenta de que mata muy rápido y no se contagia a suficientes personas» (cómo si el virus tuviera conciencia sobre sí mismo), «Yo ahora no voy a buscar trabajo, está todo muy mal», «Y peor que se va a poner», «Ya nada será cómo antes». Desenfundé mi mejor arma antinegatividad, los Airpods, y elegí escuchar a todo volumen música inspiradora.

Ante una crisis el subconsciente colectivo va sumando negatividad y tiene un efecto bola de nieve. Las crisis son en definitiva pequeñas crisis personales sumadas todas ellas y realimentándose, haciéndose más grandes y tóxicas con el tiempo.

Ahora es momento de hacer otra cosa, no de estar en modo negativo, de sumar negatividad o de hacer más daño del que hemos sufrido.

Este año 270 Millones de personas pasarán hambre en todo el mundo… ¿has pensado en esto? Te llama la atención. El turismo ha dejado por ejemplo de ir a India, África y otros lugares. Pero también pasará en nuestro pais.

Así que empieza a sumar y deja de quejarte. Mejor dicho, o nos motivas o te callas.

Deja de contagiarte, no solo del virus, sino de la negatividad. Empieza a sumar, y si puedes multiplica, pero no restes por favor. Si estás en modo negativo ponte otra vez en cuarentena.

Pero si quieres sumar, entonces sal a la calle, consume, paga impuestos, vuelve a ser tú. Ayer salí a cenar con mi mejor amigo. Una buena conversación que nos hacía falta, un buen paseo y sobretodo 5€ de IVA para nuestra sanidad, y bastante más para el lugar que nos acogió. Hazlo si puedes, empieza a mover esto. Con tu ayuda saldremos. Toma medidas de seguridad, pero #NoTeQuedesEnCasa, no ayudas.

Hay que hacer apagón informativo no solo de medios de comunicación (que se nutren de toda la negatividad que necesita tu cerebro), sino también de personas tóxicas, conversaciones tóxicas, y quejas absurdas. Ante una crisis hay mucho de lo que uno se puede quejar, pero lo mejor es que actúe, que no se lamente, que ejerza su acción para cambiar las cosas, pero que no sume más basura al subconsciente colectivo. Por favor, no lo hagas.

Si te pones la mascarilla, para no contagiarte, ni contagiar, ponte también algún mecanismo interior que evite proyectar o recibir negatividad de tu entorno. No seas zoquete.

Tu estado de ánimo está tocado, lo sé porque no eres de piedra, puedo imaginar por todo lo que has pasado en estos días, a buen seguro has sufrido mucho. Pero ahora solo hay un responsable que nos ayudará a salir de esta crisis, eres tú.

Así que llega el día en el que tienes que empezar a sonreír de nuevo, a mirar a tu alrededor, a volver a tener ganas de tocar, abrazar, besar, amar. Si te das cuenta, ha disminuido hasta tu forma de sentirte atraído/a por otras personas. Cuando el ser humano está en pánico lo último que puede pensar es en el atractivo de otra persona.

Y todo empieza con tu sonrisa, con tu humilde y elegante sonrisa, una sonrisa sin miedo, una sonrisa clara y limpia. Esa sonrisa que te hace especial, único y como dice mi hija Noa «adorable y achuchable».

Nos vemos en la cima.

SUSCRÍBETE A MI NEWSLETTER
y recibe nuevas herramientas y recursos