Crecimiento personal

Evitar el sufrimiento

Por

Hoy compartía una conversación con alguien que estaba sufriendo por una situación en particular que le hacía sentir mal. Evitar el sufrimiento es una de las metas de muchas personas, pero ¿es posible?…

Todos vivimos o hemos vivido situaciones que nos han dolido más o menos, situaciones que nos han llevado al límite físico, mental o emocional. Esto es normal, es parte de la vida. Aunque anhelamos vivir una vida sin sufrimiento, quizás sea una quimera…

El sufrimiento es opcional

Hace tiempo escuché una frase que se me quedó grabada: «El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional». Creo que estas palabras esconden mucha sabiduría.

El dolor es inevitable, de esto no cabe duda. Vivir la vida sin querer que nada te afecte, que nunca sufras del daño físico, la traición, la pérdida emocional o física o cualquier otra razón que nos provoque dolor, es utópico.

Pero ¿qué es el sufrimiento? ¿En qué se diferencia el sufrimiento del dolor? Sufrir ya no es dolor, es un dolor creado por la mente.

El dolor es lo primero que sentimos, luego algunos lo convierten en sufrimiento.

El problema viene cuando dejamos que el dolor controle nuestra mente, cuando empieza a hacerse visible dentro de nosotros una sensación de víctima de la que tú mismo te autocompadeces.

Todos vamos a vivir el dolor de vez en cuando, pero debemos evitar que el dolor se convierta en algo fabricado por la mente: sufrimiento.

A la mente humana le encanta identificarse con cosas, así se fortalece el ego, esa parte de ti que quiere hacerte sentir diferente y separado de todo lo demás. Cuando nos identificamos con el dolor empieza el sufrimiento.

Cómo evitar el sufrimiento

Despégate del dolor

Una de las primeras técnicas para que el dolor no se convierta en sufrimiento consiste en no identificarse con éste. El dolor es una sensación física, algo que se manifiesta a través de tu cuerpo, no eres tú.

El hecho de que ahora te sientas dolido/a es transitorio, no definitivo. Es algo así como si tuvieras un mal día, mañana no tiene porqué ser así. Aprende a poner cierta distancia entre el dolor y tú. Recuerdo lo que me decía un buen amigo «una mala tarde la tiene cualquiera». Recuerda que todo pasa.

Tú no eres tu dolor, eres luz.

Mira con la perspectiva del tiempo

Si el problema que hoy afrontas y que te causa ese sufrimiento, lo vieras desde la distancia del tiempo, de aquí a 30 años, ese problema te parecería mínimo, insignificante.

El tiempo pone a cada cosa en su lugar, incluso las situaciones tan importantes que hoy crees que vives se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia (utilizo una de las metáforas más geniales del cine).

Busca la parte positiva

Cualquier situación que te provoque dolor en este momento tiene también algunas partes positivas, algunas consecuencias que, aunque te cueste verlas, serán bemeficiosas para ti.

Una de las formas de evitar que el dolor se transforme en sufrimiento consiste en buscar esa parte positiva del asunto, encontrar varios motivos por los cuales lo que ha ocurrido también supone una oportunidad para ti.

Aunque suene algo naif, tiene mucho sentido, ya que al buscar la parte positiva de algo inicialmente negativo estamos activando en nuestro cerebro una respuesta distinta al problema. De ahí que recomiende muy a menudo buscar al menos 3 consecuencias buenas al evento negativo que te ha ocurrido. Verás como cuando las hayas encontrado cambia tu forma de percibir el «problema».

Que tengas un gran día.

SUSCRÍBETE A MI NEWSLETTER
y recibe nuevas herramientas y recursos