Gestión empresarial

Cuando las ciudades se reinventan

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Buenos días ¿Cómo estás? Espero que te encuentres onfire. Yo hoy amanezco en Bilbao, desarrollando el músculo comercial de un equipo extraordinario de vendedores de uno de los principales actores del sector salud en nuestro país. Bilbao es una ciudad que se he reinventado enormemente, un ejemplo de lo que tendrían que estar pensando la mayoría de ciudades de un país con tanta riqueza cultural, gastronómica, lingüística como es el nuestro

Reinventarse no es una opción

Bilbao es para mi un gran ejemplo de ciudad que se ha reinventado, debido primordialmente a muchos factores, su alcalde Iñaki Azkuna que provocó una gran transformación, el fin del terrorismo de ETA, el esfuerzo de todos los bilbainos/as y el efecto Guggenheim, además de otros factores sociales y económicos de nuestro país.

Hace tres semanas estábamos en Bilbao de vacaciones, en los últimos 3 años he estado unas cuántas veces, cuatro de vacaciones y seis o siete por motivos de trabajo. Lo cierto es que es imposible estar en Bilbao y no disfrutar, no quedarte fascinado con sus calles, edificios, comida y personas. Anoche dormí en el Gran Hotel Puente Colgante, de Portugalete, otro lugar fascinante, cuyo puente es Patrimonio de la Unesco. Aquí la foto desde mi ventana. Me encantó pasear por allí al caer la noche, aunque esta mañana ha salido un día muy lluvioso y con viento.

En estos días pasados había una exposición a pie de Guggenheim en la que se publicaban fotos de lo que era antes la ciudad y lo que es ahora. Es evidente que las fotos del «antes» no son de hace dos décadas, pero el que haya viajado por aquí sabe que hace dos décadas la Bilbao que teníamos no era ni mucho menos parecida a la que tenemos hoy.

Se habla mucho sobre las ciudades, sobre cómo son, en qué se gasta e invierte el dinero, y también hay de todo tipo de opiniones en este aspecto, políticas la mayoría de ellas y muy populistas algunas. Supongo que el alcalde Azkuna hoy sería muy criticado por invertir millones de euros en el Guggenheim, pero pocas personas podrán negar que este museo da identidad a la ciudad, trabajo, ingresos y favorece un presente próspero y un futuro todavía mejor. Espero que el turismo siga llegando a nuestro país a seguir disfrutando de ciudades como Bilbao, Barcelona, Sevilla, Granada, Santiago, Valencia y otras tantas.

Yo vivo en Valencia, una ciudad que también se está reinventando y a la que todavía le queda mucho por hacer. Creo que la mayoría de alcaldes, además de pensar en el bienestar presente de sus ciudadanos, tienen que pensar en el futuro. Las ciudades son como las empresas, si dejas de invertir en ellas, todo se pierde. A Valencia todavía le faltan muchas cosas para ser icónica, y espero que los próximos años sean todavía mejores que los pasados, necesitaríamos:

  • Conexión rápida y eficaz entre los tres puntos de interés de la ciudad: 1- Ciudad de las ciencias, 2- Centro y 3- Zona de playa.
  • Más peatonalización en centro y casco histórico.
  • Mejores servicios de hostelería (se echa en falta en muchas zonas de España profesionalización y calidad en el sector).

Por cierto, en este aspecto del servicio al ciudadano, turista, todas las ciudades tendrían que aprender algo. En Bilbao ayer el taxista que me llevó del aeropuerto a Portugalete (33,22€) me dijo que los taxistas de la ciudad no están obligados a cobrar con tarjeta de crédito ¿alguien entiende esto en pleno S.XXI?

Es innegable que una ciudad próspera debido a su marca personal no sólo atrae turismo (Si, a una parte del mismo le podríamos llamar turismo de borrachera, algo con lo que hay que luchar), sino que atrae también congresos, compra de inmuebles, empresas e inversión internacional, mejores comunicaciones y todo eso significa trabajo y mantenimiento del estado de bienestar (en crisis por cierto). Cuando las ciudades son icónicas casi todo les va mucho mejor.

Apple desarrolló el iPhone hace 10 años, antes de ayer presentaba su iPhone X con más innovaciones geniales como el FaceID. Apple es icónico. Bilbao se reinventó y afortunadamente dijo adiós a una parte negra de su pasado, hoy Bilbao es una ciudad icónica.

Para ver la marca personal de una ciudad mira dónde se organizan los congresos de las grandes empresas. Oporto o Sevilla por ejemplo son ciudades excelentemente posicionadas en este aspecto.

Hacen falta ciudades más icónicas, con nuevas formas de comunicación, mejores servicios, una nueva forma de entender al ciudadano, y al turista, más y mejor tecnología y transporte, todo ello sin abandonar las necesidades presentes, pero sobretodo pensando en las necesidades futuras. Es la visión cortoplacista de muchos la que impide el desarrollo de muchas ciudades.

Seamos ciudadanos de una ciudad, miembros de una empresa o particulares, tenemos que pensar en la evolución, en reinventarnos como forma de asegurar el futuro. Lo otro, lo que queda, es nadar en las turbias aguas de la escasez con la mentalidad del que espera que quizás mañana salga el sol.

En un mundo tan globalizado quedarse parado es la peor opción.

Evoluciona, cambia, reinvéntate. Gracias Bilbaínos/as.

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