Comunicación

Cómo responder preguntas al hablar en público

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No todos los que hablan en público o dan alguna conferencia dominan el arte de responder preguntas. De hecho es algo en lo que los políticos suelen fallar a menudo (¡y eso que lo entrenan a conciencia!). Las preguntas son un tema complejo porque no lo llevamos del todo preparado, ya que no sabemos qué nos va a preguntar nuestro público. Hoy hablaré de algunas técnicas para responder preguntas al hablar en público…

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Responder preguntas al hablar en público: consejos básicos

Responder preguntas no siempre es fácil, quizás sea de lo más complicado al hablar en público, ya que corremos el riesgo de quedarnos en blanco. Aún así, ahí van algunas técnicas que te serán de utilidad:

Pedir que nos repitan la pregunta. Esto nos da tiempo a pensar con claridad y a encontrar una respuesta a lo que se nos pregunta. Asimismo a la persona que pregunta le ayudará a aclararse, ya que no todas las preguntas se hacen con la suficiente concreción como para entenderlas la primera vez.

  • «Disculpe, ¿podría repetir de nuevo la pregunta?

Pedir que nos den más información. Aquí ya sabes que la palabra mágica es «exactamente», una palabra que hace que el otro te de más información. De esta manera, podremos tener más datos para responder con precisión a las inquietudes de la otra parte.

  • -«César, yo no creo que las preguntas del público se deban responder así»
  • -«¿A qué te refieres exactamente?

Queda claro, ¿no?

Reformular la pregunta. Esto nos dará de nuevo la opción a pensar sobre lo que vamos a decir y a clarificar lo que el que pregunta quiere que respondamos.

  •  “Si le he entendido bien, usted pregunta…”

Cuando nos preguntan varias cosas a la vez. Cuando una pregunta contiene varias (cosa que los periodistas aprovechan para hacer a menudo) lo más importante es anotar algo sobre cada una de ellas (te darás cuenta porque en ese momento todos los políticos toman sus bolis con la mano). Imagina la siguiente pregunta que hace alguien del público. Pongámonos en la tesitura de que es un tema político:

  • “Sra. Williams, ¿qué opina usted de la nueva tasa de basuras que acaba de aprobar el gobierno de su comunidad, y si está usted a favor o en contra de que se suban los impuestos de los ciudadanos en momentos tan delicados como este? Sobretodo porque hay personas de su grupo parlamentario que han dicho que el ministro debería de dimitir, aunque no sé si usted opina lo mismo…

Si te fijas bien, hay tres preguntas en una. Para no olvidar, la Sra. Williams debería de apuntar en algún lugar para poder responder luego:

  • Tasa de basuras.
  • Más impuestos, a favor o en contra.
  • Dimisión del ministro.

Una vez apuntadas las tres preguntas llegará el turno de responder. Las preguntas que se puedan responder con claridad se deben responder con claridad, las preguntas que no se puedan responder con claridad…. Bueno, de estas ya sabes lo que hacen los políticos… dar rodeos, etc… tenemos un ejemplo clásico y memorable en España (aquí lo tienes), quedará para la posteridad del arte de la oratoria.

Es evidente que responder sin dar la información que quieren los demás, es muy peligroso para nuestra imagen, pero reconozco que los políticos necesitan hacerlo, es ese campo es mejor contestar mal o liarse, que no contestar. No siempre aconsejo esta técnica, pero en temas políticos es necesaria en muchos casos. Ahí va un ejemplo de cómo responderíamos:

  • Sobre la primera pregunta, creo que la tasa de basuras es un abuso a la confianza de los ciudadanos en este momento en el que ya están haciendo suficientes esfuerzos. Sobre si estoy a favor de que se suban o no los impuestos, le diré que los impuestos son necesarios, pero hay ciertos impuestos que nunca se suben, mientras que los que afectan a todos los ciudadanos se suben a menudo. Y sobre su tercera pregunta, creo que tenemos un ministro que a demostrado profesionalidad en algunos años del mandato de su partido, aunque últimamente quizás haya tomado alguna decisión poco acertado.”

El discurso político es otro mundo y entran en juego muchos factores que no existen en otros ambientes. Centrémonos en las preguntas más usuales que vamos a encontrar en la vida real.

Cuando en lugar de preguntar afirman. Es importante subrayar que muchas personas hacen preguntas por un tema de ego, algo así como “quiero que todos escuchen cuánto sé”. Ese tipo de preguntas no es necesario responderlas con demasiado énfasis, ya que la misma persona le muestra a los demás que no ha hecho una pregunta sino una afirmación.

Como por ejemplo. Ahí van un par de casos reales:

  • -Asistente del público: “Yo quería hacerte una pregunta… Y es que después de más de veinte años vendiendo, me he dado cuenta de que la mejor forma de vender es ayudando a tus clientes a ganar dinero. Yo siempre les he ayudado a ganar dinero y ellos me han comprado mis productos. Por este motivo creo que la confianza en la venta es lo más importante”
  • -Respuesta del orador: “No podría estar más de acuerdo contigo».

Otro caso real:

  • -Asistente del público: «Esto que dices de la venta por relación, es muy interesante. De hecho yo, en mi libro «La fabulosa Venta relacional» (me lo invento) que se publicó en el 2007, afirmo que los clientes son los más importante para una empresa, y que tenemos que satisfacer sus necesidades»
  • -Respuesta que me hubiera gustado responder: «Enhorabuena, no hemos notado la cuña publicitaria».

Cuando la pregunta no la sabemos. Existen varias técnicas para contestar a preguntas que no sabemos. La más sencilla sería ser sinceros:

  •  -“La verdad es que no tengo la respuesta a su pregunta”

Pero si se supone que sí debemos tener una respuesta. Podemos posponer dicha respuesta de forma sincera:

  •  -“Ahora no tengo una respuesta concreta para lo que comenta, pero si me facilita su dirección de email contactaré con usted esta semana y le enviaré una respuesta más completa y correcta.”

O también:

  •  “La verdad es que me gustaría responder a su pregunta con algo más de información de la que le podría dar en esta charla. Si no le importa después facilitarme su email le enviaré un documento detallado con información adicional que usted encontrará de utilidad”

Otra opción si la sala o el grupo lo permite, y la conferencia es suficientemente participativa, es invitar a que otra persona conteste dicha pregunta.

  • “¿Qué opinan los demás?, ¿Alguna respuesta a esta pregunta?”

O también si tenemos otros ponentes en la mesa, lanzar la pregunta a ellos (estilo patata caliente)

  • “La verdad es que es una pregunta muy interesante. Me pregunto qué opinan mis compañeros de mesa…»

En estos casos suele salir un salvador que nos saca del peligro. Aunque sí se supone que la respuesta la tendríamos que dar nosotros, no podemos eludir nuestra responsabilidad.

Cuando la pregunta es una crítica directa. En estos casos, en los que se nota cierta hostilidad, deberemos de saber mantener la calma y no reaccionar. Reaccionar a las críticas es la mejor forma de dar la razón al que critica. Una opción es:

  • -Asistente del público: “Creo que esta charla no me ha servido de nada”
  • -Posible respuesta de orador: “¿Hay alguien que piense diferente?”

En unos segundos tendremos un salvador echándonos un capote. ¡Si no aparece nadie es que lo hemos hecho muy mal! (dedícate a otra cosa).

Cuando es muy hostil. En ocasiones nos podemos encontrar con personajes muy hostiles. Lo mejor es no dar ninguna respuesta a sus críticas ni tenerlas en cuenta. Si reaccionamos (lo que no recomiendo) la forma más elegante que se me ocurre es:

  • Asistente del público: “Usted es un idiota, siempre lo ha sido”
  • Respuesta de orador: “Vaya, yo creía que usted era una persona estupenda, pero quizás ambos estemos equivocados”

La tranquilidad es lo que más facilita que el orador pueda responder preguntas al hablar en público. Si has sido capaz de hablar sobre un tema concreto con seguridad y confianza, también serás capaz de responder a las preguntas relacionadas sobre ese tema, sólo es necesario algo de técnica.

Que tengas un gran día

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