Gestión empresarial

¿Visión a corto plazo, medio o largo?

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En las empresas, todo depende de hacia dónde pongamos la mirada para encontrarnos unos u otros resultados. Habitualmente se peca mucho de visión a corto plazo, y pagamos las consecuencias. En este artículo me propongo a contarte algunas reflexiones que te pueden ser útiles sobre el tipo de visión más adecuado…

La visión a corto plazo

Habitualmente cuando tenemos nuestra mirada puesta en el corto plazo cometemos muchos errores que nos cuestan caros. Uno de ellos tiene que ver con la pérdida de sensibilidad, con culturas empresariales más autoritarias, ya que los resultados a corto no se pueden hacer esperar y por lo tanto se escuchan gritos por todas partes.

La visión a corto sólo es útil cuando estamos en una crisis importante.

Si el barco se está hundiendo es mejor que pensemos en arreglar el barco, antes que planificar cuál será nuestro siguiente rumbo…

El problema es que el subconsciente juega muy malas pasadas, y los empresarios ven barcos hundiéndose todos los días. Déjame que te diga algo: En el 2015 tienes un 95% de probabilidades de que tu empresa siga abierta. ¿Vas a preocuparte tanto por lo que va a ocurrir este año?

Los japoneses, en la escala Hofstede tienen un valor muy alto para la visión a largo plazo (long-term pragmatic), piensan en el futuro mucho más que lo podemos hacer en una cultura latina. Por este motivo, cuando vas ha hacer negocios con ellos quieren conocerte bien, porque saben que se embarcan en una aventura que quieren que perdure. En las culturas con visión a corto plazo (short-term pragmatic) es habitual que exista mayor ansiedad y estrés derivado de no tener la mirada puesta en el futuro.

En la visión a corto plazo gestionamos la organización en su día a día. Es agotadora.

Repito: Solo recomiendo esta visión para los momentos de crisis. Si no es así, aléjate de los árboles para poder ver el bosque.

La visión a medio plazo

La visión a medio plazo (6 meses – 2 años) nos ayuda a gestionar nuestras empresas con mayor eficacia, ya que no ponemos la mirada en el hoy, sino en el mañana. En las empresas en las que se gestiona de esta manera, suele haber una cultura orientada a resultados, en las que hay bastante eficacia y todo funciona más o menos bien.

El único problema de este tipo de mirada, es que nos olvidemos del largo plazo. Es decir, que no pensemos en las tendencias, los futuros consumidores, los planes de crecimiento a futuro.

En la visión a medio plazo gestionamos la organización en sus resultados.

La visión a largo plazo

En este tipo de visión (de 2 años en adelante), nos centramos mucho más en quién queremos ser de mayores, y por este motivo nuestra mirada está puesta en el horizonte.

Cuando utilizamos esta visión estamos pensando en los próximos 5 años o más, en qué proyectos, planes, desarrollos, productos nos gustaría hacer en un futuro, y en cómo serán los mercados del futuro.

Esta visión nos permite ser excelentes mañana, no hoy. Quizás hoy tengamos que sacrificar algunas migajas del corto plazo por sembrar para el futuro. Pero el futuro, como siempre, es inspirador, motivador y nos invita a hacer las cosas mejor pensando en el futuro.

En realidad, si quieres saber cuál es tu visión sólo tienes que mirar a tu forma de gestionar el dinero. Si eres de los que no tienen un clavo en su cuenta bancaria y no has invertido en tu futuro, seguramente tu visión sea más cortoplacista de lo que imaginas. Si eres de los que piensa en el largo plazo, es posible que hace años que sigas alguna política de ahorro determinada. Es una analogía de lo que posiblemente esté pasando en tu empresa.

La experiencia me dice que los empresarios o personas que viven demasiado en la visión del corto plazo, viven ahogados por el presente.

La visión a corto plazo debería ser delegada a otros, conseguir que la empresa funcione bien en su día a día, sin tener que estar metidos en cada detalle.

Tener la seguridad de que estás haciendo todo lo correcto para el futuro, aporta sin embargo, tranquilidad. Después de una frase así, es cuando tendría que venderte un seguro de vida o un plan de pensiones ¡qué lástima que no me dedique a ello!

La filosofía del empresario largoplacista es la del que siembra semillas todos los días.

Tiene la esperanza de que seguirá recogiendo cosechas, y de que nunca le faltará trigo en el granero.

Espero haberte ayudado a reflexionar sobre tu situación personal o profesional. Cuanto más seas capaz de salirte del corto plazo para mirar hacia un horizonte más inspirador, seguramente mejorará tu posición en el mercado, tu posición financiera y tus posibilidades de tener más éxito en el futuro.

Que tengas un gran día.

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