Crecimiento personal

Sentimientos que te acompañan de por vida

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El crecimiento personal está de moda, «cambia tu vida«, «deja de ser así», «conoce a tu mejor versión», y todo un sinfín de mensajes que escuchamos en charlas, leemos en libros o vemos en películas. Me parece extraordinario que como sociedad estemos evolucionando hacia un lugar de mayor bienestar personal y que la mejora personal esté dentro de nuestras vidas, aunque hay algunos mensajes difíciles de asimilar…

Creo que la evolución y desarrollo de cada uno de nosotros es algo tan necesario como que hemos venido a este mundo a amar, sin ello, nada tendría sentido. Sin embargo, me doy cuenta de lo mucho que cuesta cambiar, de lo difícil que es ese cambio, y sobretodo de que nunca se llega a producir el 100% de la mejora, nos dejamos un tanto por ciento del trabajo sin hacer.

Soy el primer abanderado que piensa que casi todo se puede mejorar o cambiar, que nada está del todo escrito, que siempre cabe la posibilidad de aprender algo nuevo, de llevarnos mejor con nosotros mismos…

«Pero también por lo que he podido ver en los demás, y experimentar en primera persona, hay sentimientos que te acompañan de por vida».

Nos agarramos a nuestros sentimientos porque nos dan identidad, si uno tiene un sentimiento de inferioridad, esa inferioridad construyó su identidad por muchos años, y con el paso del tiempo, aunque haya trabajado y hecho un titánico esfuerzo por superar este sentimiento, la inferioridad seguirá apareciendo en su vida de una u otra forma.

No podemos dejar de ser quien somos, en todo caso podemos mejorar. Se nos vende que debemos de cambiar de raiz, de dejar atrás quien fuímos para fundirnos con un abrazo con la persona que queremos ser. Todas ellas son metáforas geniales, me gustan, pero son en cierto modo son irreales. Cuando uno conoce, con cierta profundidad, a las personas (y a sí mismo) se da cuenta de lo enraizados que estamos a esos sentimientos que nos acompañan de por vida.

Los sentimientos los despiertan los pensamientos, pero sobretodo los despiertan las situaciones cotidianas de la vida. Si alguien vivió rodeado de mucha violencia en su infancia, por mucho que haya trabajado esta violencia en terapia individual o grupos de crecimiento personal, es normal que las situaciones violentas con las que se encuentre despierten en él una respuesta.

Quizás lo que te da el crecimiento personal es poder elegir qué respuesta quieres tener. Eso es lo realmente potente, poder decidir.

El problema no es sentir, sentir nos hace estar vivos. Quizás la clave sea modular los sentimientos, hacerlos algo diferentes, e incluso decidir hasta qué punto estos van a provocar en nosotros la respuesta deseada. Pero ¿no sentir?, eso es convertirse en un alien que no eres tú. ¿Ser otro? Eso sería demasiado cruel contigo mismo/a. La clave reside en mejorar poco a poco, en ir redescubriendo esas otras partes de ti que no creías que eras y que también eres.

Hay sentimientos que me acompañan, que vienen conmigo. No puedo pelearme contra ellos, son una parte de mi, al igual que tú también te encuentras con muchos sentimientos cada día, y muchos de ellos te suenan familiares, son parte de tu historia personal. Todos tenemos una historia personal que nos ha construido y nos ha dado un sentimiento de identidad hasta el día de hoy. Algunos días me encuentro con uno de estos sentimientos, le veo la cara, lo distingo, y luego puedo elegir.

No puedes revelarte contra tí mismo, la verdadera virtud, el camino más saludable es la aceptación. En la aceptación está el cambio, y también la felicidad.

Que tengas un gran día.

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4 Comentarios

  1. Pablo Torres

    Que verdad transmites en este artículo, respecto al sentir de cada uno de nosotros, y que nos acompaña durante toda nuestra vida. Es como la educación de cada uno, que siempre la llevamos incorporada a nuestra forma de ser.
    Y de ahí la importancia en poder controlar la intensidad de cada uno de esos sentimientos, según la circunstancia y la persona que tengamos en frente.
    Enhorabuena por la reflexión!

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