Liderazgo

Los puntos ciegos de las personas ¿Qué hacer con ellos?

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Todos tenemos puntos ciegos, comportamientos, actitudes y formas de ser que no vemos, pero que existen y están en ti. El punto ciego es esa parte de ti de la que no eres consciente (mejor dicho de la que no quieres ser consciente). Hay cosas sobre estos «puntos ciegos» que debes saber…

Los puntos ciegos y la identidad

A lo largo de mi carrera he entregado cientos de evaluaciones 360º a directivos, evaluaciones que realizan sobre alguien personas de su entorno (colaboradores, pares, superiores, clientes, y el directivo mismo). En muchas ocasiones estas evaluaciones reflejan puntos ciegos del directivo. Si lo analizáramos desde el punto de vista de la ventana de Johari serían esas zonas que los demás ven, pero que tú mismo/a no eres capaz de ver.

Uno podría pensar que si vemos los resultados de esta evaluación delante de nosotros, y la información que nos dan los demás dice por ejemplo: que en Empatía, sensibilidad interpersonal y gestión del conflicto tenemos una nota muy baja (mientras que nuestra autoevaluación es alta), la persona acaba asumiendo sus puntos ciegos. Es decir «toma conciencia del problema». Pero en muchas ocasiones, nada más lejos de la verdad…

Ocurre en muchas ocasiones que la persona trata de justificar la evaluación obtenida, buscar razones para encontrar sentido a la puntuación tan baja de sus puntos ciegos. Es decir, «tiran balones fuera» ¿por qué hacemos esto?

Me recuerda a aquel chiste en el que un hombre que conducía escuchaba la radio. Dice la radio «Tengan cuidado, hay un conductor suicida por la autopista»…. a lo que dice el hombre «¿¡Unooooo???, !todosss!»

En definitiva lo que trata de hacer la persona es preservar su identidad. Asumir que uno no escucha a los demás, que no trabaja en equipo, que dirige mal, o cualquier otra amarga verdad, significa un golpe demasiado duro para alguien, un portazo en las narices. Por lo que es normal que acabemos optando por seguir haciendo que esos puntos sean ciegos.

Todos tratamos de preservar nuestra identidad, es lo más valioso que tenemos. El sentido del yo es lo que nos hace saber quien somos. El autoconcepto «quien somos nosotros para nosotros mismos» es algo que hemos construido a lo largo de todos nuestros años de vida. De forma que no podemos cambiarlo de la noche a la mañana porque alguien nos quiera mostrar a la cara todos nuestros puntos ciegos.

Decía un aforismo algo así como «Si lo dice una persona no le hagas caso. Si lo dicen dos, empieza a escuchar. Si lo dicen tres, ves pensando que dicen la verdad». En relación a nuestros puntos ciegos ocurre algo parecido. La mejor forma de que las personas los asumamos es cuando nos llegan desde distintas fuentes opiniones que confirman nuestros puntos no vistos.

Hasta que todo vaya mal no verás tus puntos ciegos

La forma más común de encontrarse con los puntos ciegos es mediante la vida misma, sobretodo cuando las cosas te van mal. Es entonces cuando sueles darte cuenta de aquellos temas que no veías, de aquellos asuntos que de haberse corregido a tiempo no habrían causado la dramática situación.

Aún así, todavía hay quien después de una de estas experiencias sigue reafirmándose y no asumiendo sus puntos ciegos. De nuevo, la identidad quiere preservarse y no permitirá que nada ni nadie la quiera cambiar. Cuando esto ocurre es porque la persona no tiene donde agarrarse y por lo tanto, necesita seguir reafirmando su condición.

Tomarse poco en serio a uno/a mismo/a

Creo que la clave para asumir los puntos ciegos y cualquier otro mal llamado «defecto» o virtud sobre nosotros mismos es no tomarse demasiado en serio a uno mismo.

Tenemos que considerarnos personas íntegras, cuyo valor va más allá de nuestras habilidades y actitudes, nuestro valor reside en el SER. Valemos mucho porque SOMOS, porque existimos. Lo demás debemos considerarlo todo flexible, cambiable, mejorable: no eres tú lo que se cambia, es un comportamiento tuyo, una parte de ti. Tú eres mucho más que tus comportamientos.

Esto incluye una gran dosis de humildad, dejar de lado el orgullo que nos hace aferrarnos al «quienes creemos que somos» para preservar nuestra identidad. Avanzar en la vida con un sentimiento de humildad es algo que pocas personas consiguen, pero sin duda lo que hace es que no nos tomemos tan en serio, y que ante la revelación de los puntos ciegos los podamos asumir, sin necesidad de justificarnos, de tirar balones fuera…

Resumo todo lo anterior in a nutshell:

  • Los puntos ciegos son esas partes de nosotros mismos que no somos capaces de ver
  • Todos tenemos puntos ciegos y nos cuesta asumirlos.
  • En muchas ocasiones no los asumimos cuando nos los presenta la vida de una u otra forma.
  • Somos más capaces de asumir nuestros puntos ciegos cuando todo nos va mal (y en ocasiones tampoco)
  • La razón por la que nos los asumimos tiene que ver con querer preservar nuestra «identidad».
  • Todo ocurre porque confundimos nuestra identidad con nuestros comportamientos. Pero SOMOS mucho más.
  • La clave reside en la humildad, en no tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos y tener una gran humildad para modificar nuestros comportamientos, habilidades y actitudes, sabiendo que al hacerlo nada corre peligro, tú sigues siendo tú.

Por otro lado, también es importante decir, que no siempre podremos hacer que los demás asuman sus puntos ciegos. Aquí lo más importante que podemos hacer es asumir los propios.

Que tengas un gran día.

 

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4 Comentarios

  1. Raul D Angelo

    Cuando nos encontramos en el punto de inflexión de nuestra vida, tal vez porque aparecen las consecuencias de haber tomado malas decisiones o simplemente porque la circunstancia inesperada que debemos afrontar esta fuera de nuestra capacidad de control, estamos en el momento oportuno de reconocer que tenemos puntos ciegos . En esa disyuntiva de la vida , aparecen tres opciones : 1)seguir en nuestra tozudez de autosuficiencia tratando de explicarlo todo y sufrir el deterioro psiquico y fisico sin cambiar de rumbo 2) caer en la depresion y buscar paliativo en psicofarmacos recetados , drogas o alcohol que solo anestesian nuestros sentidos pero no resuelven el problema o 3) reconocer que solos no podemos, que en muchos aspectos de nuestras vidas hemos sido necios , que somos barro en las manos del Alfarero , cambiar de actitud a traves del arrepentimiento, reconociendo nuestros quiebres y puntos ciegos y recibir ese perdon y paz sobrenaturales que sobrepasan todo entendimiento «¿No puedo hacer contigo lo mismo que hizo el alfarero con el barro? De la misma manera que el barro está en manos del alfarero, así estás en mis manos» dice el Creador , dándonos esperanza de volver a empezar y cambiar el rumbo de nuestro destino para siempre. Felicitaciones Cesar por el sitio , saludos cordiales desde Buenos Aires. Raul

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  2. carmen esquivel

    PERO SOMOS MUCHO MAS QUE NUESTROS COMPORTAMIENTOS Que impresionante frase,en la descubrimos que no importa la edad ,somos arcilla maleable en nuestras propias manos solo por el simple hecho de SER.

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    • Gracias Carmen, tengo que decir que la tuya no está del todo mal «Somos arcilla maleable en nuestras propias manos», qué grande! Que tengas un gran día Carmen y que disfrutes del fluir que significa ser arcilla y estar en las manos de la vida. Abrazos

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