Observo y fantaseo

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en Crecimiento personal

Observo y fantaseo

Buenos días, empieza el miércoles, un miércoles teñido de rojo, de rojo Trump, no sé cómo te sentirás al respecto… La cuestión es que yo he decidido desayunar sin ninguna noticia en la TV ni por otros medios, me parecía suficiente. Es cierto que desde las 4:17 que Noa ha dicho “Buenos días” no hemos pegado mucho ojo y en alguna ocasión he mirado Twitter, para sentir el shock que hoy más de media humanidad estará sintiendo ahora.

Lo primero que he pensado esta mañana es que la democracia no siempre es un buen método para cambiar las cosas, que en determinados momentos de una sociedad, votar es quizás lo peor que puede hacer. Así ocurrió con el Brexit y así podría ocurrir con tantas otras cosas a nuestro alrededor. En ocasiones tendría que haber ciertos periodos de reflexión más largos, menos emoción y más racionalidad. El futuro es algo muy serio para votarlo con la emoción de un momento. El populismo avanza de esa forma.

Lo siguiente que me ha venido a la cabeza es algo así como el Apocalípsis Trump, …la 3ª Guerra mundial, armas nucleares, más desigualdad en todos los sentidos y, sobretodo, un presidente de la principal potencia mundial que no es capaz de ser respetuoso ni consigo mismo… Me he sentido fatal. Igual que tú seguramente.

Pero por suerte he sido consciente de mi modo reactivo y he dado un poco la vuelta a estos pensamientos, me he acordado de una técnica que aprendí hace unos años. Cuando hacía el Máster de terapia Gestalt entre el 2007 y el 2010 hacíamos un ejercicio que nos venía muy bien para darnos cuenta de cuántas cosas fantaséabamos y cuántas eran verdad. Te lo cuento:

El ejercicio era tan sencillo como aprender a discernir entre lo obvio y lo imaginado, entre lo que observo y lo que fantaseo. Nos poníamos los unos frente a los otros y empezábamos a decir cosas como: “Observo que llevas el pelo suelto, y fantaseo que eres una mujer que ama la libertad”, “Observo que llevas un tatuaje y fantaseo que te quieres aferrar a algo”, “Observo que sonríes y fantaseo con que te sientes cómodo a mi lado”.

En definitiva era un ejercicio muy básico, pero que nos ayudaba a tomar distancia, a aprender a discernir entre lo obvio y lo imaginado. Es un tema sutil, no hacía falta hacer este ejercicio para darse cuenta de que lo que observo no tiene nada que ver con lo que fantaseo, pero ¿en cuántas ocasiones nos ocurre que lo imaginado coarta nuestro disfrute del presente?

Es cuando fantaseamos sobre el posible fracaso cuando nuestras vidas empiezan a fracasar.

A esta hora Trump ya es presidente y puedo fantasear todo lo que quiera, pero eso no lo puedo cambiar, es obvio,.. lo observo. Pero ¿Qué es lo que fantaseo?…

Vigila tus pensamientos o el día de hoy puede ser para ti uno de esos días de m…

Que tengas un gran día.


2 Comentarios

  1. Patricia Núñez López

    Buenos días César, te felicito por el post. Has conseguido poner en su dimensión el cambio que estamos viviendo, muchas veces es peor el miedo al fracaso que el fracaso en sí, si es que se llegará a producir. Es bueno saber discernir entre las posibles amenazas y las reales.

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