Crecimiento personal

Tú no tenías ninguna culpa

Por

tu no tenias ninguna culpa

Tú no tenías ninguna culpa, fuíste una víctima, quizás la que más dolor va a sufrir…

Ayer por la mañana desayunaba en un hotel escuchando las noticias, y mientras lo hacia, tú, que nunca habías estado en mi vida. Apareciste, y apareciste en forma de estómago encogido, piernas temblorosas y lágrimas en el rostro. Lágrimas de rabia, y lágrimas de tristeza.

violencia machista

Aquí la noticia.

Tu madre también ha sido la gran víctima de todo esto. Pero tú no entiendes nada. Sólo sabes que tu padre, el Miércoles, el día más fatídico de tu vida, disparó vergonzosa, criminal y asquerosamente a tu madre. Tú no tenías ninguna culpa, y todavía no entiendes nada. Nunca lo podrás entender, ojalá lo olvides todo algún día.

Junto a tu madre, tú eres la víctima. Ella, ahora sufre algo que llaman muerte cerebral, un disparo le alcanzó en la cabeza. Pero tú no sabes lo que es la muerte cerebral, es como estar sin estar, no puedo ni tan sólo imaginar qué puedes estar sintiendo en estos momentos. Ni sé si te dejarán verla o si será conveniente hacerlo, todos esperamos que se recupere pronto, y que puedas volver a verla a tu lado, jugando en algún parque.

Pero no sólo habéis sido las víctimas de tu padre. Habéis sido las víctimas de todos. Cada año vemos como el número de mujeres que mueren a manos de sus parejas o exparejas, es similar al número de semanas del año. Me pregunto qué nos pasa como sociedad, qué enfermedad tan rara tenemos, para que más de 50 mujeres desaparezcan de nuestro lado. Sólo en España.

Cada vez que esto ocurre se crea un vacío, aparece en su lugar un hueco demasiado frío para todos, especialmente para los que más cerca están, como tú. Pienso en todo el frío que vas a vivir a lo largo de tu vida, y me siento impotente, y sin saber qué hacer.

Has sido víctima de un sistema que no ha podido poner freno al odio que había dentro de tu padre. Al odio de muchos hacia las mujeres, y también hacia la vida.

Has sido víctima no sólo de tu padre, sino también de un sistema que no sabe o no quiere, o no puede hacer efectiva la orden de alejamiento, como era el caso.

Pero olvidemos todo esto, a tus cuatro años es demasiado para ti, no sabes de nada de la ley, ni de las órdenes de alejamiento. Sólo sabes que ayer, tu madre, era acribillada a balazos delante de tus ojos, mientras gritabas y llorabas ¡mamá!, ¡mamá! ¿puede haber algo más cruel? y que una bala entró en su cabeza.

Y tambíen sabes que el idiota de tu padre se disparaba segundos más tarde después de tratar de huir en coche.

Te deseo lo mejor pequeño, pero hoy me siento muy triste por ti.

PD: Mientras estoy terminando de escribirte me dicen que tu madre ha fallecido, que no pudo aguantar. Lo siento mucho. Que descanse en paz.


2 Comentarios

  1. Juan Toro

    Hola César
    Falta un mes para que se cumplan siete años, en los que uno de mis mejores amigos, en aquel tiempo con el que más tiempo pasaba, tras una cena de empresa navideña, dejara huérfanos a tres niños, de padre y madre a uno de dos años, que compartía con su última expareja y respectivamente de padre y madre a otros dos de unos siete años, en aquel tiempo.
    Tras el hecho, al día siguiente tomamos café los amigos y el, cómo cualquier domingo y a los tres días decidió subirse a una torreta de la luz con una soga. Al quinto le estuvimos enterrando los más allegados (no más de quince), cuando era el chico más popular del barrio.
    En esos días, fui interrogado por la Guardia Civil un par de veces y descubrí de cerca a lo que puede llegar a hacer el ser humano, tanto por odio, como por arrepentimiento. Tuve la suerte que no me afectó mucho, quizás porque estaba vacunado de la frecuencia de este tipo de noticias en la televisión. A otros les afectó más e hizo que se alejaran, por ser amigo de.., o no afrontar la situación como ellos la sentían. Me dio igual.
    Pero lo peor de todo es que a ella todavía no se la ha encontrado, pese a los esfuerzos de la Guardia Civil y todo un pueblo.
    Y claro está tres niños huérfanos, uno pequeño y dos que ya se daban cuenta, que están creciendo, víctimas de este sinsentido cavernícola de la violencia de género.
    Un saludo.

    Responder
    • Hola Juan, vaya historia más fuerte cuentas, y qué impactado me siento al leerla. Creo que tiene que haber sido muy duro vivirlo tan cerca, y todavía más duro para los que quedaron. Espero que todas las heridas se vayan cerrando poco a poco. Un abrazo Juan y gracias por desnudarte de ese modo.

      Responder

Deja tu comentario




*