Comunicación

No me hables de excepciones

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Tengo la ocasión de compartir bastantes debates y reflexiones conjuntas con los equipos y grupos de personas con los que trabajo. Y en muchas ocasiones me encuentro con personas que buscan la excepción a casi todo. Lo que no se dan cuenta es que haciéndolo se paralizan y dejan de moverse hacia cualquier lugar más útil.

Te pondré un ejemplo:

Estamos hablando de la importancia de sonreír como forma de romper el hielo y generar un vínculo de confianza mayor entre tú y tus clientes. Algo científica y repetidamente probado, y que no da lugar a muchas dudas.

Entonces alguien dice “ya, pero yo una vez conocí a uno que sonreía mucho y que no vendía nada”. Bueno, no lo pongo en duda, es una excepción.

Seguimos hablando: Ahora comentamos la importancia de escuchar y empatizar con tu equipo, como una forma de lograr que las personas se sientan atendidas y comprendidas, y así invitarlas a mostrar su mejor versión.

Entonces alguien dice “ya, pero yo lo hize una vez y no sirvió de nada”. Bueno, no lo pongo en duda, es otra excepción.

Es algo así, como que da igual el tema que sea, estas personas encontrarán una excepción a todo:

“Es genial que te toque la lotería” – “Ya, pero yo conozco a uno que le tocó la lotería y se murió”.

“Es maravilloso tener hijos” – “Sí, pero yo tengo un vecino que se suicidó dos años después de tener a su segundo hijo”.

Personalmente, estoy más que acostumbrado a estas conversaciones. Nunca les llevo la contraria. Sigo esta regla, porque debatir con ellos es muy cansino.

secreto de la felicidad

Estas personas, según nuestro modelo de roles de equipo, son los que Belbin llamaría Monitores evaluadores, es decir los que siempre tienen un “pero”. Son necesarios en el equipo (aunque a veces cansan a los demás miembros, hasta que acaban siendo etiquetados como los tocap…..s del grupo).

Es posible que conozcas a alguna persona que siempre tiene un “pero”, a todo.

El problema no es tanto que estas personas tienen la función de hacer que el equipo piense un poco más, que se estruje los sesos para lograr una mejor solución: Su problema es que no consiguen demasiados resultados. 

Si te dedicas a buscar la excepción a todo, nunca te moverás en ninguna dirección.

“Me gustaría emprender” – “Ya, pero yo conozco a uno que emprendió y se la pegó”

“Voy a casarme con mi novia” – “Ya, pero en ocasiones te casas y la vida te va a peor”.

“Voy a crearme una cuenta de Facebook” – “Ya, pero a uno lo buscaron en Facebook, le robaron, le pegaron una paliza”

no me hables de excepciones

Si dirigiéramos nuestra vida en base a las excepciones que pueden ocurrir, no haríamos prácticamente nada.

Para tener cierto éxito, necesitas guiarte con mapas inciertos, que quizás no estén del todo validados ni sean seguros al 100%, pero que te indican un rumbo que poder seguir y en el que tú confías.

Entre las más de 10.000 personas que he ayudado a formar en estos 10 años, tengo que decir que he encontrado personas absolutamente geniales, el 99,99% de las veces.

Aunque recuerdo una anécdota muy graciosa de una persona: Durante la sesión que compartimos no paró de utilizar el clásico “Ya, pero…” haciendo que tuviéramos que detener un poco la clase y debatir sobre el tema, retrasando la misma. Y dos minutos antes de la hora de acabar dijo “Bueno, al final no hemos visto todos los contenidos”. ¡Me dieron ganas de hacerme el Hara Kiri!

Ese día aprendí que a muchas personas lo mejor es decirle, “tienes razón” y seguir hacia adelante.

Me recordaba mucho a este sketch de José Mota, por cierto te recomiendo seguir su canal.

Que tengas un gran día.

No me hables de excepciones
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