Crecimiento personal

No más personas invisibles

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Uno no sabe cuál es el mayor miedo del ser humano, especialmente cuando a lo largo de su vida ha tenido motivos para sentirlos todos, en mayor o menor medida. Ayer reflexionaba junto a un cliente sobre la importancia de la motivación de las personas de su empresa y me daba cuenta de que, quizás, nuestro mayor miedo sea ser invisibles.

Ser invisibles

Somos gregarios, de eso no cabe duda, necesitamos pertenecer, formar parte de la manada, sentir que nuestra presencia es también parte del grupo que formamos, que nuestra aportación es válida.

Creo que la mejor forma de desmotivar a alguien es creando un vacío a su alrededor, un vacío para el cual el ser humano no está preparado, un hackeo en toda regla a su línea de flotación.

Se demuestra que lo que más daño nos hace es la indiferencia, una forma de miedo escondida bajo el disfraz de la ignorancia a algo o a alguien. 

De Mello lo expresa perfectamente en una frase: «Lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo». Los ignorados son temidos de alguna forma, tememos que el contacto con ellos nos modifique, nos cambie y, por lo tanto, preferimos ignorarlos.

Pero ¿cuánta gente está siendo ignorada?

¿Cuántas lágrimas de personas cercanas a ti no llegas a ver?

No hace falta que mires demasiado lejos, están a tu lado. En tu empresa, en el barrio dónde vives, en tu familia, en tu ciudad, en el colegio de tus hijos.

Los ignorados son invisibles, pasan desapercibidos, cargan con su pena a cuestas y con una etiqueta bien grande que dice «no me mires».

Si subes hoy al metro de tu ciudad, verás a más de una persona que se siente así, que se ha acostumbrado tanto al vacío que la sociedad ha hecho a su alrededor, que se siente una persona invisible.

Quizás no tengas que ir tan lejos, es posible que tú también te sientas ignorado o ignorada de alguna forma:

  • Quizás tus opiniones no cuenten…
  • Quizás no tengas a nadie que, cuando llegas a casa te abrace y diga «te echaba de menos»
  • Quizás tu teléfono no suene para escuchar un «¿Cómo estás?»
  • Quizás hace tiempo que nadie te mira a los ojos durante tan sólo unos segundos.

Me duele que haya personas que se sientan invisibles y, todavía más, que los demás las hagamos invisibles sin darnos cuenta.

Todo el mundo necesita sentirse parte, ser visto, ser reconocido; es inherente a nuestra naturaleza humana.

Me siento dolido cuando veo que, en algunos foros, alguien con cierta relevancia empresarial, dice aquello de «Lo más importante en nuestra empresa son las personas», esa frase tan manida… y luego cuando visitas su empresa te das cuenta de que las personas no cuentan más que como recursos, como manos sin cerebro, ni corazón.

Una vez escuché «Los mejores directivos son las mejores personas» y creo firmemente en esa afirmación y pienso que sobre esta creencia tenemos que construir nuestro mundo empresarial y personal. Si somos mejores personas, todo a nuestro alrededor será mejor. Si recordamos que somos luz, todo será más fácil.

Nadie tendría que sentirse invisible, al menos no podemos permitirlo, ni promoverlo.

En el seno de una sociedad cada vez más consciente, no podemos permitir que la persona que tenemos al lado se sienta sola o ignorada. Dar visibilidad a los que se sienten invisibles, eso que también saben hacer algunas personas.

Creo que todo esto lo podemos cambiar, tú y yo lo sabemos… Además, es un gran logro para uno cuando puede hacer sentir a alguien un poco más especial.

No quieras cambiar el mundo, empieza por cambiar algo sencillo que hay a tu alrededor:

  • ¿Qué tal dar las gracias mirando a los ojos durante un par de segundos a quien te ha servido hoy el café?
  • ¿Por qué no sonreír a esa persona con la que te cruzas en la calle?
  • ¿Qué tal felicitar a esa persona que trabaja para ti por su entrega y por los años que lleva en el proyecto?
  • ¿Por qué no preguntar ¿Cómo va todo? a esa persona que se sienta a tu lado en el autobus y que hoy parece preocupada?
  • ¿Cómo sería hacer sentir especial a alguien que trabaja a tu lado y que sabes que no pasa por un buen momento?
  • ¿Por qué no llamar a esa persona que hace tanto tiempo que no sabes de ella y decirle «¿Cómo estás?»

Creo que nuestra mayor virtud es el amor. No creo en otra fuerza, ni en algo más maravilloso que el propio amor en todas sus expresiones: confianza, amistad, bondad, solidaridad, felicidad, entrega…

Me da lo mismo si hablamos de una empresa o de nuestra vida profesional, sin amor no hay nada, el amor mueve el mundo «Si no tengo amor no soy nada» diría San Pablo en su mítica carta a los Corintios.

Creo que tenemos que hacer visibles a todos aquellos/as que hace tiempo pensaron, e incluso llegaron a creer, que eran invisibles y desde entonces, pocas personas les miran y se acuerdan de ellos/as.

El corazón se les ha acorazado, se les hizo duro incluso porque el sufrimiento les dolía demasiado y muchos no reconocerán su soledad, su tristeza o su sentimiento amargo de sentirse invisibles. Pero su corazón no dejó de latir, nuestra misión es que ese latido se oiga, que no pase desapercibido nunca más.

Esos invisibles son la mayor parte de las veces los que más ayudan, los que cuando te caes al suelo te echan una mano, los que también te miran a ti a hurtadillas porque tu cara hoy parece preocupada.

Tú también eres invisible de alguna forma, yo también me siento invisible a veces.

Hagamos que nadie se sienta invisible.

Virginia Satir lo expresaba perfectamente en un texto memorable:

Creo que el mejor regalo
que puedo recibir de alguien
es que me vea,
que me escuche,
que me entienda
y que me toque.
 
El mejor regalo que puedo dar
es ver, escuchar, entender
y tocar a otra persona.
 
Cuando se ha hecho esto,
siento que se ha establecido contacto.

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9 Comentarios

  1. Hola, yo creo que ya hasta me acostumbre, siento que toda mi vida he sido invisible, a veces lo he sentido hasta con mi propia familia, la verdad como que me he acostumbrado, ya no me duele tanto, pero quisiera saber si hay algún motivo para ser invisible, siempre he tratado de ser amable de tener amigos pero siento que no lo he logrado.

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  2. Soy Delfina ,he puesto Pedro ,y no tu nombre Cesar, podría perfectamente ir dirigido este mensaje , a cualquier persona ,y hacerla visible,por todos los trabajadores que se sienten invisibles, dar un paso, decidir ,salir del anonimato ,y saludar a los compañeros,…….
    Gracias reiteradas Cesar.

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  3. Buenas tardes Pedro : estoy muy de acuerdo ,con tu artículo, el amor y comprensión hacia cualquier semejante ,nos ayuda a nosotros mismos, yo gracias a Dios, tengo unos excelentes compañeros ,que siempre están ,y eres visible siempre , pero estoy poniendo en practica para los invisibles lo mismo ,» el que te sirve un café, o cualquiera que te atiende o pasea» y es muy gratificante ,esa conexión de complicidad respeto por su trabajo y conexión creo que todos deberíamos de practicarla,
    Excelente articulo , feliz fin de semana ,un cordial saludo.

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  4. Montse Deborda

    Gracias César. Como siempre magnifico. En alguna ocasión me he sentido invisible pero por suerte en el mejor momento se ha cruzado alguien en mi camino que me ha hecho visible. Tenemos que procurar tod@s intentar que cambie nuestro alrededor. Muchas gracias

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  5. Edmundo Dantes

    Gracias César por estos artículos que compartes.
    Yo trabajo en una de esas empresas que siempre se han llenado la boca con los «valores» de empresa, y esa frase tan prostituida de » lo primero son las personas». Un mensaje absolutamente falso y de cara a lavar su imagen exterior, sin darse cuenta que sus trabajadores son ignorados, maltratados, amenazados y teniendo que hacer horas extras, por supuesto sin cobrarlas. Una media anual de 400 horas extras no cobradas ni agradecidas. Por supuesto que somos invisibles en manos de un equipo directivo ansioso de beneficios a toda costa.
    Yo no pido nada, ya se lo que hay, pero me gustaría que quitaran esa frase sobre las «personas» que figura como bandera en la web.
    Me queda la tranquilidad, de que cuando salimos de allí, dejamos de ser invisibles, y tenemos gente que nos espera y nos quiere. Sin embargo, el equipo directivo, fuera de la empresa, son invisibles en la sociedad. Cruda realidad.

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  6. Yo soy una de esas personas que se sienten invisibles. Pienso que hacer para cambiae esto.
    Que deba hacer cada dia para conseguir el efecto contrario.

    No estoy agusto y tengo que cobsegyir cambiar esta vision

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  7. Iván Rodríguez

    César, desde hace un tiempo te estoy leyendo y como las buenas cosas, partí desde la distancia y el excepticismo,…, y poco a poco te he seguido leyendo y los temas que has tocado son muy de mi interés, particularmente éste me ha llegado profundamente…., te lo agradezco mucho y es un privilegio poder seguir leyéndote. Concuerdo plenamente contigo, hay tanta gente que pasamos de largo cada día y es tan simple establecer un pequeño contacto, un muchas gracias, un buenos días, que hace que cambie completamente la disposicixón de las cosas de ahí en adelante…., gracias por rescatar este importantísimo tema.

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  8. Bárbara Notario Aranda

    Buenos días Cesar, te leo de tanto en tanto desde hace muy poco…hoy justamente publiqué un buenos días en mi cara libro, como vengo haciendo desde hace más de 5 años, en el que justamente hablaba hoy de la motivación, de cuan importante es. Me siento muy identificada con lo que has escrito puesto que en mi trabajo vengo sufriendo esta indiferencia por parte no sólo de mi superior inmediato sino de algunos compañeros y aunque somos dos los que lo sufrimos directamente, no deja de ser un gran factor para hacer que mi motivación por el trabajo se vaya mermando drásticamente. Gracias por tus palabras, aunque bien me gustaría que las leyesen quienes de forma consciente o inconsciente generan ese vacío.
    Feliz día!

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