Crecimiento personal

Momentos mágicos del día

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Estoy convencido de que hay momentos mágicos en cada día, son ese tipo de momentos en los que transciendes en los que parece que dejas atrás el mundanal ruido y te sumerges en una realidad paralela, quizás más real que tu “aparente realidad cotidiana”. Hoy me gustaría hablarte de estos momentos mágicos del día…

Llevo años estudiando qué tipo de momentos me hacen sentir más feliz, más en armonía con todo, más con esa dulce sensación de que todo está bien, que todo sigue su curso y que yo soy una parte más de este necesario árbol de vida.

Los momentos mágicos del día

Hay un momento del día en que todo el mundo duerme, todos tienen la oportunidad de despertar a una nueva realidad. Me encanta mirar a las personas durmiendo. No importa qué tipo de persona sea, todos somos muy parecidos cuando dormimos. Ayer volaba a Bilbao muy temprano y casi todos a mi alrededor dormían. Los miré y pensé “Qué fácil es todo”, “qué sencillos somos cuando dormimos”, «qué grandes somos»…

Me gusta mirar como duermen las personas que más quiero. Cómo sueñan y como disfrutan del descanso que precede a cada jornada. Disfruto cada día cuando vuelvo a la cama a despertar a mi mujer. Y supongo que disfrutaré mucho también cuando a los que despierte sean nuestros hijos. Despertar a los que quieres es mágico, realmente mágico. A veces también pienso en como duermen las personas que más me desagradan, como duermen aquellos que más daño causan a los demás. No es que sea un tipo raro (que lo soy), es que pienso que también ellos se acurrucan entre las sábanas y también quieren seguir soñando. Si alguien te cae muy mal imagínatelo durmiendo, verás cómo no es tan distinto a ti, también le gustaría dormir unos minutos más, también aprecia el calor acogedor de su cama y arremolinarse entre las sábanas. Todos tenemos sueños y pesadillas. La pena es que hay personas que viven en pesadillas constantes y no saben cómo despertar. Quizás tengamos que ayudarles a despertar.

Decía alguien que lo más difícil es responder al odio con amor…

Otro de los momentos grandes del día es cuando caminas por la calle y vas viendo como cada persona sigue su rumbo. Tiene su vida, su círculo de personas cercanas a él o ella, sus amores, temores, dolores, penas y alegrías. Todos estamos llenos de vida, y a veces me parece que estamos demasiado lejos… ¿no te lo parece también a ti?

Me siento mal cuando veo que creamos barreras entre nosotros, cuando no nos da tiempo a conectar, a mirarnos, a conocernos. Bajamos la cabeza y consultamos nuestro whatsapp, twitter, correo, facebook… y la belleza del mundo se reduce a una pantalla de cinco pulgadas en la que se supone que está la vida.

Sin embargo, en la observación disfruto, en ver como cada persona es un mundo, única, irrepetible y mágica. Me enfrían las máscaras, me quito el sombrero ante una mirada limpia. Soy de ese tipo de turistas que ha estado tres veces en Florencia y no ha visitado el David de Miguel Ángel. Pero sin embargo sí que me he hartado de tomar cafés, helados y comer pizza a pie de calle observando cómo son los florentinos y florentinas. Soy de ese tipo de turistas que se prohíbe llevar cámara de fotos a los viajes para capturar el momento. Eso sí que es capturar el momento, pero en la retina. No en la pantalla de retina, no. En la tuya.

De las cosas que menos me gusta hacer al viajar es planificar. Odio planificar cualquier cosa en un viaje. Me conformo con visitar el lugar, observar y conocer. Luego vuelvo y siento que he estado en ese lugar, que ya sé cómo son y cómo se sienten las personas que viven allí.

Otro de los momentos mágicos del día es la noche. Yo no puedo decir que sea un gran ave nocturna. Más bien me quedo frito a partir de las 21:30 y aunque esté con alguien me meto en mi mundo, no lo puedo evitar. Lo intenté todo cuando era más jóven: beber cocacola o tomar cafeína para estudiar o para salir de marcha. Nada que hacer. Lo mío es el día.

momentos del día

Pero la noche tiene algo mágico, que es cuando te vas a dormir, cuando apagas la luz y piensas «he llegado, estoy en casa». Es tan mágica la sensación de estar en casa, es tan mágico saber que todo está bien, que está en paz. Todos sabemos donde está nuestro hogar, sólo que algunos a veces, se olvidan de retomar el camino a casa. Entonces se pierden, se sienten sólos y hacen cualquier cosa por tener el amor de los demás.

A estas personas, que se han perdido, también hay que ayudarlas (sobretodo a estas), todos merecemos volver a casa.

Aquellos que han vivido experiencias cercanas a la muerte dicen que al morir tienes la sensación de estar en casa, de que todo va bien, un amor incondicional de ese que muchos hemos sentido cuando de pequeños dormíamos en casa de nuestros abuelos, padres u otros familiares. Hay quien a ese amor incondicional lo llama Dios. Yo no le pongo nombre. Solo que pienso que tú y yo también somos una parte de ese amor, somos en realidad una parte de ese Dios.

Que tengas un gran día.

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