Marketing y Ventas

Meditar y visualizar en la venta

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Hay algo que nos hace humanos, nuestra conciencia. La conciencia nos da capacidad de elegir. Podemos actuar ante la venta de forma inconsciente o de forma consciente. Cuando hacemos algo deliberadamente décimos que hemos actuado de forma consciente, lo que quiere decir que no hemos actuado como máquinas con el piloto automático. Hoy reflexionaba sobre esta idea de meditar y visualizar en la venta, y te quería comentar mis conclusiones…

Visualizar en la venta

Normalmente actuamos con el piloto automático, y en muchas ocasiones solemos meter la pata. Lo hacemos porque nuestro piloto automático está condicionado por demasiadas percepciones erróneas de la realidad. El vendedor que actúa por instinto no suele dejar que nadie le proporcione información sobre cómo hace su trabajo. Suelen ponerse a la defensiva ante cualquier oportunidad de mejora y siempre está echando balones fuera.

Cuando la responsabilidad la pones fuera de ti, es imposible la mejora.

Hay muchas formas de cambiar estas tendencias naturales que todos tenemos. Sobretodo cuando sabemos que no nos acercan a nuestros objetivos. La clave está en aprender a dejar de actuar bajo el piloto automático y comenzar de nuevo a utilizar el control manual.

Una de las formas de empezar a hacerlo es cambiando nuestro diálogo interno. El diálogo interno lo forman todas aquellas cosas que te dices a ti mismo/a, sobre ti, sobre los demás, sobre la vida…

Descúbrete diciéndote expresiones como “Hoy no parece que vaya a ser un buen día”, “Uf, a este cliente no lo voy a convencer…”, “los clientes no quieren comprar nada últimamente”. Adivino que has tenido estos pensamientos más de una vez.

Sobretodo presta atención a patrones que se repitan, que te digas más de una vez. Te darás cuenta pronto de que una persona con tantas repeticiones del mismo mensaje, no puede tener sino una tendencia hacia provocar eso mismo. Imagina que alguien está todo el día diciéndose “¡Qué poco atractivo/a soy!” ¿Crees que los demás verán atractiva a esta persona? Seguramente no. Porque es él o ella misma quien está provocando esa respuesta. Lo mismo ocurre cuando decimos:

  • Yo no soy bueno en…
  • No sirvo para hablar en público…
  • Enero es un mes terrible para las ventas…
  • Los clientes están…

 Cualquier cosa que digamos tenderá a hacerse realidad para nosotros. Ya lo decía Henry Ford: Tanto si piensas que puedes como si no. Tienes razón.

El siguiente paso consiste en cambiar tus patrones de pensamiento, en introducir algunas modificaciones. Si por ejemplo estás con un cliente y observas que has pensado “éste cliente no quiere comprar nada”, atestigua el hecho y cambia este patrón por otro más positivo para ti en ese momento, por ejemplo: “ya verás como encuentro alguna necesidad en él, es cuestión de tiempo”. Con este simple acto habrás cambiado tu patrón de pensamiento inicial limitante por otro más positivo.

Si practicas esta capacidad de auto-observarte, te darás cuenta en poco tiempo, de como puedes ir cambiando tus pensamientos. La clave reside en cambiar un “No puedo y no hay nada que hacer” por un “Lo voy a conseguir, de mi depende”

La buena noticia al cambiar tus pensamientos, es que también cambian tus emociones, y en consecuencia tu lenguaje no-verbal, gestos, expresión de la voz y otras cualidades. Con estos cambios, tus clientes notarán algo diferente en ti. Quizás sea más pasión, más energía, más compromiso, más convencimiento… al final todo eso influye en tus clientes y cambia su respuesta hacia ti.

Hoy dos prácticas que quiero transmitirte y que te pueden parecer interesantes.

Meditación para la venta

La primera de ellas es la atención plena. Algunos le llaman Mindfulness. Mindfulness no es nada más que atención, atención plena a lo que haces mientras lo haces. El concepto es claro, nos ayuda a ser más conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor y por lo tanto a ser más capaces.

Para empezar con la atención plena puedes empezar practicando la meditación sentada. Dedicar diez o quince minutos al comienzo del día a meditar es una práctica más que saludable.

¿Qué se hace durante ese tiempo? Nada. Estar sentado. En mi caso utilizo uno de esos cojines especiales para meditación, pero cualquier otro soporte que te haga estar cómodo y con la espalda erguida será suficiente. En la meditación no hay un  fin concreto, no hay que buscar nada, hay que estar, observar dentro de ti qué es lo que ocurre, sin querer cambiar nada. Aquí tienes una guía completa.

Esta idea de ser más conscientes de nosotros mismos, es de gran ayuda en la venta, como decía al principio, te invita a conocer cuál es tu piloto automático y poder cambiar al control manual.

Cuando medites, elige un lugar silencioso y tranquilo. Escoge una postura con la que te sientas cómodo. Se recomienda la posición de piernas cruzadas, también llamada del loto o medio-loto si no tienes la flexibilidad requerida, para así mantener la espalda erguida. Puedes dejar los ojos abiertos y contemplar una vela por ejemplo o puedes cerrarlos y centrar tu mente en la respiración. Puedes incluso repetir alguna frase a modo de mantra mientras respiras, por ejemplo: “He llegado” (al inspirar), y “estoy en casa” (al expirar).

También puedes repetirte una frase motivadora, un mensaje que te pueda dar fuerzas y ánimos. Algunos a modo de ejemplo pueden ser:

            Soy el dueño de mi destino. Tener éxito depende de mi.

            Me siento capaz de dirigir mi vida y lograr mis metas.

            Puedo vivir la vida que deseo. Está en mi mano.

Si por alguna de aquellas (te ocurrirá mil veces) te descentras o tu mente se va a cualquier otro lugar, retoma el rumbo, vuelve al lugar en el que estabas, a tu respiración, a la vela, a la frase.

Cuando meditas logras un estado de presencia mayor, una energía más saludable brota de ti y se transmite a los demás. En ese estado, tú eres más consciente, tienes más opciones y tu impacto e influencia son mayores.

Meditar también tiene una clara ventaja, y es que reduce el estrés. Cuando meditamos, nuestra capacidad de gestionar la presión aumenta, así como nuestro bienestar mental, emocional y físico. No creas que es un trabajo que ocurra automáticamente el primer día que te pongas, se trata de ser constantes logrando introducir esta práctica en tu vida.

Cuando acumules cientos de días, es posible que, de vez en cuando, obtengas algún resultado. No es un trabajo fácil, pero puedes empezar hoy.

Visualizar el éxito comercial

Otra de las prácticas que te puedo recomendar es la visualización. La visualización es como la meditación pero con un fin claro. El fin es el que tú elijas. Si nos ceñimos a la venta, el fin puede ser cerrar una propuesta que has ofrecido a un cliente, aumentar tus ingresos este año o cualquier otro que consideres. Mediante la práctica de la visualización, utilizamos la intención, que es la mente orientada hacia una dirección determinada por nosotros.

La visualización es muy sencilla, incluso casi más que la meditación, ya que la mente juega un papel más importante, le damos más protagonismo. Es más difícil aquietar la mente que darle un papel determinado. En la visualización, tienes que tener una clara imagen, situación, sonidos, sensaciones de lo que sería para ti tener éxito comercial. Puede ser el éxito de una jornada que empieza, de una semana, de un año o cualquier otro deseo de éxito que tengas.

Al visualizar, vivimos en nuestra mente todas todas aquellas imágenes o situaciones que te gustaría que ocurrieran. Imagina tantos detalles como quieras de la situación deseada. Trata de percibir como te sientes cuando tienes éxito en la venta, trata de ver ese éxito, tocarlo, olerlo. ¿Cómo es zambullirse en el éxito?, ¿Cómo es vivir el éxito, sentirlo hasta en todas las partes de tu cuerpo?

Al visualizar haces algo que es tremendamente positivo: “recableas” tu cerebro. Es como enseñarle nuevas pautas, nuevas formas de hacer y de conseguir tus objetivos.

Digamos que has estado toda la vida tratando de conseguir algo por el camino equivocado. De esta forma, los resultados han sido los que han sido… Sin embargo, cuando recableas tu cerebro para tener diferentes resultados, entonces consigues algo muy valioso, actuar de forma distinta, y por lo tanto tu entorno responderá de forma distinta.

No te hablo de esto porque sea lo que está de moda o porque muchos libros como “El Secreto” puedan hablar de técnicas similares. En realidad, creo que muchos coaches, autores e incluso científicos se han pasado un poco de la raya con estas cosas. Soñar que te llega dinero al buzón de tu casa está muy bien, pero se olvidaron decir que además tenías que trabajar duro para conseguirlo… Sin embargo, te propongo una práctica saludable, diferente, realista, sincera y honesta. Con los pies en el suelo, pero con la vista en las estrellas.

He probado en mi mismo cómo la visualización es efectiva, de hecho lo sigo practicando todos los días.

Eso sí, visualización sin acción no sirve de nada. Por si hay algún soñador entre los lectores al que le guste poco la parte de ejecución. Ya lo decían los benedictinos «Ora et labora» (reza y trabaja), o el sufrido refranero español «A Dios rogando, pero con el mazo dando».

Y ahora ¿Qué vas a hacer?, ¿Qué vas a hacer para apuntalar tu éxito comercial? Espero que puedas incorporar también a tu vida estas dos herramientas.

Que tengas un gran día.

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