Liderazgo

Liderazgo: El anciano

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El liderazgo personal tiene que ver con aquellas decisiones que tomo, consciente o inconscientemente, sobre aquello que me ocurrirá en mi día. Hace algún tiempo descubrí que los clientes difíciles, personas conflictivas, malas noticias, no son más que elecciones que yo realizo cada día. Es cierto que todos compartimos una visión casi única de la realidad, pero la realidad es diametralmente distinta para unas personas que para otras. ¿Por qué?

El liderazgo es una actitud

Porque mediante nuestra actitud, pensamientos y sentimientos elegimos de una u otra forma unas características determinadas del entorno. Se dice que el ojo de la rana no es capaz de percibir la cara de su madre, sin embargo sí puede distinguir cambios repentinos de luz (cuando acecha un depredador) o pequeños objetos en movimiento (insectos que poder comer), lo que sin duda le ayuda a su supervivencia. Nuestro cerebro también se parece a este ojo de la rana, cada vez que creo que no se puede confiar en las personas, encuentro gente desconfiada, cada vez que decido protegerme de las personas conflictivas encuentro conflictos. Sin embargo, cuando decido ver en cada persona su mejor versión, muy generalmente la encuentro.

Esto me recuerda a aquella historia del anciano que estaba a la entrada de un pueblo.

Estaba un anciano a las afueras de su pueblo, sobre una colina,  cuando llego un viajero que le preguntó:
– Óigame señor, la gente de este pueblo, ¿cómo son?,
El anciano lo miró y le dijo: – Los del pueblo de donde viene, ¿cómo son?,
A lo que el viajero contestó: – “Son muy mala gente, no respetan nada ni a nadie”.
El anciano hizo un silencio y le dijo: – Los de este pueblo son iguales.
Unos minutos después, llegó otro viajero y dirigiéndose al anciano le preguntó.- Buen hombre, la gente de este pueblo, ¿cómo son?,
El anciano lo miró y le dijo:- Los del pueblo de donde viene, ¿cómo son?,
A lo que el viajero contestó:- “Son gente magnífica, respetables, trabajadores y buenos vecinos”.
El anciano hizo un silencio y le dijo:- Los de este pueblo son iguales.

¿Y esto que tiene que ver con el liderazgo nuestras empresas?

Ayer hablaba con un comercial y me hablaba de la cantidad de quejas que escucha en sus compañeros también comerciales. Yo me pregunté ¿este departamento comercial está predestinándose a encontrar problemas o soluciones, conflictos o oportunidades, escasez o abundancia?. Sin duda cuando nos orientamos a algo generalmente lo encontramos. Por este motivo te invito a llenar tu mente, tu vida, tus palabras y tu empresa de oportunidades, de nuevas opciones. Nuestras empresas necesitan actitudes que ayuden a cambiar sus realidades.

En un lenguaje victimista, en un entorno en el que abunda la queja, en una mente llena de pensamientos catastrofistas, habrá muy poco espacio para nuevas posibilidades, para un liderazgo auténtico. De ti depende crear nuevos paradigmas para la realidad que viviremos en los próximos años. Y la mejor noticia es que se contagia. ¡Empezemos a contagiar posibilidad, esperanza, oportunidad y valentía al mundo!

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