Liderazgo

No seas un líder complaciente

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De las áreas de mejora que podemos tener en la dirección de equipos, hay algunas que pasan más factura. El líder complaciente es letal para una organización, porque no consigue resultados, especialmente a largo plazo. Espero que te guste mi artículo de hoy.

Ya sabes que en esto del liderazgo hay diferentes teorías, desde los principos X/Y de Mc Gregor hasta las teorías más recientes sobre la motivación. Es obvio que los tiempos cambian y también cambian las necesidades de las empresas y de las personas:

Cómo espera ser dirigido un milenial del 2020 no tiene nada que ver con lo que esperábamos en el 2000 o lo que esperaban aquellos que accedían al mercado de trabajo décadas antes.

Lo cierto es que el liderazgo, que puede ser de muchos tipos (aquí tienes 6 categorías), en ocasiones peca de complaciente, es decir de ser excesivamente blando.

Un líder complaciente no consigue resultados

Se ha avanzado y estudiado mucho sobre los efectos de este liderazgo complaciente en los resultados. Su correlacion estadística asusta, es próxima a -0,6 es decir por cada punto en el que somos complacientes, bajamos 0,6 puntos los resultados.

Las empresas prefieren líderes valientes que líderes complacientes. A los primeros hay que pararles los pies de vez en cuando, pero a los segundos hay que animarles a pasar a la acción sin miedo, y eso no es fácil de aprender.

Hay que tener en cuenta que, aunque a corto plazo, ser más o menos complacientes no nos venga mal para mantener cierto clima de bienestar y empatía en la organización, a largo plazo van a ver multitud de eventos, crisis y situaciones que nos van a pedir que actuemos sin miedo.

¿Qué significa ser complaciente?

Básicamente es no tomar decisiones por miedo. Te habrás dado cuenta si lideras equipos que hay ciertas acciones que tendrías que llevar a cabo que te cuestan un poco más porque hay involucradas otras personas, y no sabes cómo gestionar esas situaciones. Como ejemplo, nos damos cuenta de la complacencia como punto de mejora del líder cuando:

  • No corrije el comportamiento de alguien por miedo a que le siente mal…
  • No afronta un conflicto con otra persona por miedo a no saber cómo gestionarlo…
  • No precinde de alguien por que es su amigo / familiar / porque lleva muchos años con él/ella…
  • No da una idea diferente a la que ha escuchado por miedo a limitar a la otra persona.
  • No dice «Así no se hace, no vais por buen camino».
  • Y un sinfin de comportamientos también necesarios en el liderazgo.

¿Desde dónde nos llega la necesidad de ser complacientes a los líderes? Nos llega desde nuestros instintos más primarios, de hecho quizás del instinto que nos ha hecho humanos: Ser aceptados en el grupo.

Es quizás ese sentimiento primario el más importante de un ser humano, quizás por detrás de la necesidad de sobrevivir a cualquier precio, la segunda necesidad es formar parte de un grupo, ser aceptado en este y si puede ser incluso tenido en cuenta y reconocido. Maslow ya nos hablaba de esto con mucho detalle en motivación y personalidad.

Si por dar una idea diferente a la tuya, o por querer modificar el rumbo que llevas, percibo que no te va a gustar, me vas a rechazar, juzgar e incluso cambiar la dinámica de nuestra relación es posible que no te diga nada. Es por esto que muchos líderes complacientes son un poco bipolares.

La bipolaridad del líder complaciente

Te preguntarás el porqué de esta expresión… Es muy sencillo. Si estás mucho tiempo en actitud complaciente, dejando pasar cosas o cuestiones que merecen la pena ser cambiadas o corregidas, finalmente… Lo has adividado ¡explotas! Y entonces pasas a ser un líder autoritario y algo agresivo desbordado por la situación.

Conozco a algunos de estos líderes y su impacto es terrible. No sabes nunca si va a llegar ese momento de explosión. Las personas a su alrededor trabajan con una sensación extraña ¿es o no es buena persona?, ¿Por qué a veces lo da todo y otras veces explota?

Es posible que conozcas a alguien que puede comportarse así de vez en cuando, o quizás te haya ocurrido a ti. Es como que el vaso se va llenando, se va llenando hasta que al final una gota le hace rebosar. La cuestión es ¿Porqué permitimos que el vaso se llene? No sería más adecuado permanecer en nuestro día a día en un modo asertivo que nos ayude a no dejar pasar aquello que no hay que dejar pasar.

Lo que necesita nuestro equipo es integridad y poder tener una idea fija de cómo somos y de cómo vamos a reaccionar a los retos de nuestro día a día. Nuestro equipo busca autenticidad, eso que los líderes complacientes no consiguen mostrar.

Líderes que no tienen miedo

La clave tiene que ver con gestionar mejor esa emoción que está tan presente en nuestras vidas, el miedo. Quitarse miedos de encima es una labor bastante difícil, pues tendrás que luchar contigo mismo en una batalla llena de embestidas de tu propio autosaboteador.

Si has conocido a un líder con poco miedo te habrás dado cuenta enseguida de que sus resultados son mayores, su impacto en el negocio es mayor, conquista más a otras personas. El miedo, aunque necesario en muchos casos, es un mal aliado del líder… y le hace más infeliz.

Por lo tanto, tenemos que emprender el camino de la auto-confianza, confianza en nosotros mismos y confianza en el futuro. Es mejor equivocarse por algo que hicímos que por algo que no hicímos. En cuántas ocasiones decimos que «no» demasiado tarde, ponemos límites tarde, nos atrevemos tarde…

El camino del líder efectivo es un camino que no se deja llevar por el miedo, que aborda con valentía, autenticidad y coraje cualquier situación, por mucho que esta pueda imponerle respeto.

¡Qué fácil es decirlo y qué difícil llevarlo a cabo! ¿verdad?

¿Cuáles son tus experiencias o reflexiones sobre este líderazgo? Las espero en comentarios.

Nos vemos en la cima.

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