Gestión empresarial

Las cosas nos van bien… el exceso de confianza

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Muchas veces escuchamos este tipo de comentarios en una empresa. Tengo que confesar que siempre que escucho «Las cosas nos van bien», no dejo de sentir algo de incertidumbre y cierto temor. No porque no me alegre que de que a una empresa las cosas le vayan bien, sino porque no es un indicador válido de que las cosas le irán bien mañana. A veces, padecemos un exceso de confianza

Los problemas del exceso de confianza

Son muchas las razones por las que a una empresa las cosas le pueden ir bien, pero el mejor indicador que conozco no es que las cosas te vayan bien hoy, sino que la empresa se esté preparando hoy para lo que vendrá mañana, que esté mejorando hoy para que en un tiempo las cosas le vayan bien. A veces creemos que porque nuestra cuenta de resultados esté sonriente, y el negocio esté asegurado durante un par de años, en el futuro todo nos irá bien. Creo que ése es el momento más peligroso para una empresa, en el momento en el que las personas se acomodan y se deja de poner tanto esfuerzo en algo.

Si has visto algún partido de tenis de alta competición, o has jugado tú mismo, te habrás dado cuenta de que además de la técnica y la forma de jugar, cuando el nivel entre dos jugadores es parecido, lo único que te hace ganar es un plus psicológico, así lo reconocen tenistas como Rafa Nadal y muchos otros. Perdemos el plus psicológico cuando nos acomodamos, cuando nos creemos que porque nuestro marcador tenga ventaja ganaremos el partido. En la empresa nos ocurre exactamente lo mismo.

Algunos consejos que te puedo dar son:

  • Implanta la mejora continua como algo natural en la organización, no excepcional. El mayor error de la mayoría de empresas es innovar puntualmente, formarse puntualmente, cambiar puntualmente. Sin embargo, la clave para tener éxito consiste en hacer de la mejora algo continuo.
  • Aprender constantemente cosas nuevas, formaros, reinventaros aunque no parezca necesario hacerlo.
  • Podéis disfrutar de la victoria, pero a la mañana siguiente a seguir trabajando tan duro como siempre. Así lo hace Rafa Nadal, un día gana el Open de EEUU y al día siguiente está entrenando como si tal cosa.
  • Permanecer siendo humildes, la arrogancia mata a las empresas. No hay nada peor que un líder arrogante, los principales problemas de un líder aparecen cuando empieza la falta de humildad.

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