Gestión del tiempo

La atención y la jornada laboral

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productividad y jornada laboral

Algo que te será familiar es que tu concentración y capacidad de estar atento y enfocado en algo cambia a lo largo del día, no es siempre igual. La atención y la jornada laboral están íntimamente relacionadas, y a cada hora del día le corresponde, digámoslo así, un nivel de concentración.

Según he comprobado, es algo que pasa muy desapercibido para la mayoría de personas. Piensan “hoy tengo que trabajar durante 8 horas” y se olvidan de que hay momentos del día en los que su productividad será muy próxima a cero.

Desde hace tiempo sostengo la idea de que nuestra jornada laboral es ampliamente improductiva, principalmente porque pensamos que estamos en una cadena de producción, montando piezas o haciendo algún trabajo manual. Sin embargo, nuestro día a día (a no ser que estemos en una cadena de producción) no tiene nada que ver. Para los trabajadores de cuello blanco (white collars), su atención es la clave del trabajo que llegan a desarrollar, y sin la atención adecuada no hay trabajo efectivo.

  • Si estás algo más cansado/a de la cuenta no podrás realizar la tarea con éxito.
  • Si estás más distraido/a no podrás sacar adelante tus resultados.
  • Si estás muy disperso/a harás de todo, menos lo que tienes que hacer.

En mi último libro “Deja de Sumar, Multiplica“, cuando hablo de la energía y la jornada laboral, muestro este gráfico, resultados de investigaciones que he llevado a cabo en lugares de trabajo de cuello blanco, con personas muy comprometidas con la gestión de su tiempo:

energia y jornada laboral

ENERGIA Y HORARIO DE TRABAJO

El gráfico nos muestra claramente cuáles son las horas en las que sacamos el trabajo adelante: las primeras horas del día y las últimas.

Las tres primeras horas de la jornada laboral son mágicas, en ellas puedes sacar adelante el trabajo que muchas personas no sacan en 8. Es el motivo por el que me despierto a las 6:00 o por el que estoy escribiendo este post a las 7:02. También es el motivo por el que nada más ponerme a trabajar según mi jornada habitual (cuando no estoy con clientes), tengo un plan muy concreto de las tareas a realizar entre las 9 y las 12. Las tres horas más productivas y en las que muchas personas se autosabotean.

Aquí un libro que te recomiendo sobre esto.

Las últimas horas de la mañana son menos productivas, nuestra energía cae y la concentración también. Nos molestamos los unos a los otros, perdemos el tiempo, nos ponemos con tareas secundarias, pero no con las más importantes. Es el motivo por el que las reuniones con clientes las suelo poner a partir de las 12:00. Estar activo con un cliente a las 12:00 no es difícil, pero a partir de esa hora si es difícil estar en mi mejor estado de forma mental para ponerme con una tarea compleja.

Luego llega el mediodía laboral, el que algún día sustituiremos por 30 minutos para comer algo rápido y continuar. Es un mediodía largo de entre 60 y 120 minutos, en el que comemos demasiado y desde el que volvemos a trabajar con muy pocas ganas.

Esto hace que después de comer nos encontremos bajos de energía de nuevo, con poca sangre en el cerebro, y que perdamos el tiempo demasiado.

A partir de ahí empezamos a despejarnos, pero para entonces ya son casi las 17:30, hora en la que tendrías que estar pensando en salir del trabajo. Pero como el trabajo importante todavía no está hecho porque no has aprovechado a fondo la primera hora del día, te quedas a hacerlo. Entonces es cuando sales a las 20:00 para sacar adelante el trabajo y te sientes mal porque no estás disfrutando de tus hijos o tu pareja. O peor todavía, sales a las 18:00 y te da igual todo, pero el trabajo importante sigue sin hacerse… lo que a la larga supone un problema para mantener ese puesto de trabajo.

Te sorprendería la cantidad de personas que trabajan 8 horas o 10 y sacan adelante el trabajo que muchos hacen en 3 horas. La única diferencia es que unas pierden el tiempo, se ponen con lo que no es tan importante, no se enfocan y establecen conversaciones estériles e inútiles para justificar que hacen algo.

La clave es empezar a gestionar nuestra energía para invertirla en lo más importante.

Cuando veas que alguien en su jornada laboral piensa demasiado sobre temas irrelevantes, tiene más ideas de las normales, o habla con los demás de cosas triviales que no llevan a ninguna parte, puedes empezar a pensar que esta persona es un cero a la izquierda, su productividad está por los suelos.

Por cierto, hace poco leía un estudio científico promovido por HBR y vi el mismo gráfico, con ligeros cambios, pero indicando básicamente lo mismo.

atencion y jornada laboral

MI PROPUESTA

Los horarios de trabajo cambiarán algún dia, de eso no me cabe ninguna duda. Eso de estar “todo el día” con la sensación de que estás trabajando es un error colosal para una sociedad.

Muchos dicen: en la vida hay que seguir la regla del 8x8x8, ocho horas para dormir, ocho para trabajar y 8 para disfrutar. Pero lo que yo veo por la calle son personas que se despiertan a las 6:30 para ir a trabajar y vuelven a las 8 de la tarde para hacer algo de cenar e irse cuánto antes a la cama.

Si un día hiciéramos realidad esa regla, nuestras jornadas de trabajo serían intensivas e incluirían 30 minutos de descanso. Por ejemplo:

  • De 7:30 a 12:30 primera parte del día. La más productiva.
  • De 12:30 a 13:00 descanso.
  • De 13:00 a 16:00 Segunda parte del día.

Esto es una jornada bastante más productiva que las actuales en la mayoría de empresas. Además te permite conciliar mucho mejor. Problema ¿Quién lleva los niños al colegio? Bueno, aquí habría que buscar una solución particular para cada persona. Personalmente prefiero disfrutar de mi hija de 17 a 21 cada día, que desayunar con ella a toda prisa como hacen la mayoría de padres.

La jornada laboral

EL COMPROMISO

El compromiso para cambiar la situación actual es de todos. Mientras que pensemos que, como el resto del mundo gira al contrario nosotros no podemos hacer nada, estamos perdidos.

Hay muchas empresas que no trabajan los sábados y no se pierden nada por hacerlo. Hay otras que no trabajan los viernes por la tarde y ningún cliente llama para decirles que son unos vagos, otras cierran a las 17:00… Cada empresa tiene que hacer su pequeño movimiento hacia una cultura más productiva y menos presencialista. Una cultura en la que lo que importa es cómo de efectivos somos, en lugar de cúantas horas está “abierta” la empresa.

No permitas que la cultura del presencialismo gane a la cultura de la eficiencia.

¿Porqué no sacar este tema a relucir en tu comité de dirección?

¿Es un tema tabú en muchas empresas esto de los horarios?

¿Se trabaja los viernes por la tarde en tu empresa?

¿A qué hora dejas de trabajar cada día?

¿Todavía piensas que el número de horas de trabajo en oficina y la productividad están intimamente unidas?

¿Qué harías si cada día tuvieras entre 4 y 6 horas para disfrutar de tu vida, hijos, pareja, deporte, ocio?

¿Serías más feliz?

Creo que todo esto merece una reflexión profunda, de los empresarios, trabajadores, instituciones, gobiernos y familias. Se trata de ser muy productivos, no de aparentar que se trabaja más.

El 22 de Marzo en Zaragoza y el 26 de Abril en Valencia realizaremos el seminario “Gestiona tu tiempo y aumenta tus resultados“, te interesa, inscripción abierta.

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La atención y la jornada laboral
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4 Comentarios

  1. Mariano Crespo

    Buen dia, Cesar !

    Excelente.
    Algo tan importante como saber administrar la energia para ganar en la eficiencia de la vida…
    Muchas veces lo obvio se hace imperceptible…

    Saludos!
    Mariano

    Responder
  2. Mauricio

    Muy interesente, como todos los post. Pero tengo una cuestion al respecto…. no hablas del tema de la noche, no todas las empresas que trabajan de noche son “cadenas” de produccion . ¿ Existe algún estudio ( a parte de los generales sobre salud laboral ) al respecto de la atencion y la “eficacia” en el turno de noche ? horarios , etc…o crees que seria posible extrapolar esa grafica…cambiando simplemente las horas. Dificil, no? pero si los bioritmos se llegasen a adaptar…

    Responder

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