Marketing y Ventas

Influencia del packaging en las ventas

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El formato en el que vienen embalados los productos es cada día más determinante para que el consumidor acabe comprándolo y teniendo una experiencia de compra positiva. La influencia del packaging en las ventas es crucial, y de ahí la inversión que las marcas están haciendo en mejorar sus embalajes.

Mejorando el packaging para vender más

No solo hay que ser buenos, sino que además tenemos que parecerlo. El mejor producto sin el mejor packaging no valdría la pena.

  • Una coca-cola en formato brick no sería apreciada por los consumidores como en su actual formato lata o botella. El packaging determina si te gustará o no.
  • El mejor vino del mundo en el formato equivocado hace que no guste lo suficiente.
  • Un iPhone que llega en una simple caja de cartón no será un iPhone. Lo que más recuerdan los consumidores es el día en que lo compran y desembalan.

Últimamente las marcas se han puesto las pilas en lo que a packaging se refiere. Ha llegado un momento en el que nos encontramos en el punto contrario: revestimos de excelente un producto mediocre para que parezca excelente. Con la confianza de que el consumidor crea que es excelente.

Es el marketing de toda la vida, aunque en este caso un marketing que no es coherente con la calidad y excelencia del producto.

Hay sectores que vivo de cerca, como el del aceite de oliva. Como me gusta mucho y solemos comprar cada año los mejores de la cosecha, suelo vigilar el packaging que estos tienen y consecuentemente la calidad del mismo en distintas catas. Es habitual encontrarse con aceites muy buenos en formatos normales y con aceites que no llegan a tal nivel de excelencia en formatos tremendamente llamativos.

La cuestión es que cada día más, las marcas tienen que prestar atención al packaging como un generador de experiencias en sus clientes.

Beber agua Solán de Cabras en un restaurante en botella de cristal ofrece unas sensaciones al cliente que no las ofrece una botella de plástico. Son ese tipo de botellas que luego uno quiere llevarse a casa para meter en la nevera.

  • Se ha demostrado que el cliente aprecia más el agua si va en botella de cristal.
  • Se ha demostrado que el cliente aprecia más el agua si el color del cristal es azul.
  • Se ha demostrado que el cliente aprecia más el agua si el orificio de salida es amplio, permitiendo que salga fácilmente de la botella.
  • Y lo mejor de todo es que se ha demostrado que por todo esto los clientes pagan más (y lo hacen sin ningún tipo de remordimiento).

Todo esto es también estrategia de marketing y posicionamiento del producto, aunque en este caso a través del packaging.

Lanjarón ha sacado unas botellas muy divertidas pensadas para niños, cambiando también su packaging, pero vendiendo lo mismo: agua.

El otro día en el Aeropuerto de Barajas, aproveché para sacar un par de fotos del packaging de algunos productos. En este caso las Catánias, que están muy ricas por cierto, aunque su embalaje ya lo sugiere.

O estas botellas de Limoncello y Narancello, que invitan a ser metidas en la nevera y consumidas en una noche de verano. Los colores, el formato y el tapón nos transportan a Italia, a la Toscana, al tipo de bebida que uno bebería en una de las trattorías de cualquier pueblo Toscano después de la cena.

Comemos por los ojos, y empezamos a generar una experiencia de cliente en el momento mismo en el que vemos el producto.

Los de Sosofactory han conseguido que la sal se convierta en objeto de regalo. Si te regalaran un kg de sal no lo apreciarías, pero si te regalan uno de estos de Soso, pensarías en todos los alimentos que vas a comer poniendo esta flor de sal marina: pulpo a la gallega, solomillo de ternera, lomo salmón a la plancha, etc… Tienen tantos formatos y colores como correas para tu Applewatch.

Lo cierto es que las marcas se han dado cuenta de que el consumidor quiere pagar más por el mismo producto si el packaging merece la pena y le da el valor suficiente.

La cuestión es que como nos diría la frase atribuida a Julio César: No sólo hay que ser bueno, sino parecerlo. Mejoremos el packaging de nuestros productos y mejoraremos el valor percibido por los clientes.

Es cierto, compramos por los ojos.

El cliente ya no compra productos, compra experiencias.

Que tengas un gran día.

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