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Mi pequeño homenaje a Leonard Cohen

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homenaje a leonard cohen

La semana pasada Leonard Cohen falleció, nos dejó su música, sus letras, su poesía y toda una carrera dedicada a hacer magia con el lenguaje y con las emociones. No sé si él figura en la lista de tus mejores cantantes, pero hoy me gustaría escribir este pequeño homenaje a Leonard Cohen, mi pequeño homenaje al gran maestro…

Era 1996, hace 20 años, y mi amigo David Gutierrez me había recogido para hacer una excursión en algún lugar cercano a Valencia, por aquel entonces David conducía un Seat 127 (¡Qué reliquia!) y, también por aquel entonces, lo único que se escuchaba en los coches eran cintas de cassette. La que estaba enchufada en aquel Seat durante todo el viaje era una que por la cara A tenía a Tracy Chapman y por la cara B a Leonard Cohen.

Durante aquel día tuve ocasión de escuchar repetidas veces canciones como “Everybody Knows” o “Take this Waltz“, quizás dos de las canciones más conocidas de Cohen. No sé cómo pero me encantó su voz, su ritmo y su tono. Así fue cómo empezó mi gusto por este cantante canadiense que se nutrió tanto de Lorca y de un guitarrista español que conoció en su juventud en Montreal (te invito a escuchar el discurso del Príncipe de Asturias que verás más abajo para descubrir de qué forma Leonard está agradecido a España).

Su música continuó sonando en cualquier momento de mi vida y en los últimos años, todavía más.

Hace casi tres años leí su biografía y me ayudó a conocer todavía más a la persona detrás de la voz, la historia del ser humano que habita detrás de cada canción. Hay muchas cosas que he admirado de Cohen, pero para mí la más importante es la autenticidad, esa cualidad que es tan cara de ver.

Si quieres disfrutar de una buena biografía, te invito a leer ésta, pasé la primera parte del 2014 disfrutando como un niño mientras la leí. Lo que me gustó además, es que cada vez que se citaba una canción o un concierto, tenía Youtube al lado para meterme en escena. Como en este caso, en el mítico concierto de la Isla de Wight con más de 600.000 personas ante un Cohen que estaba bastante colocado a altas horas de la madrugada, hace ya casi 50 años. “Suzanne” una de sus más conocidas canciones.

Si escuchas a Cohen no esperes motivarte o sentirte más alegre, porque no lo vas a conseguir.

Se ha dicho de Cohen que su música es el “Depresivo no químico más poderoso del mundo”. Eso me pasó a mi en el 2014, primero la biografía de Cohen y después el libro La lluvia amarilla de Julio Llamazares, me dejaron al borde de la depresión durante algunos meses, aquí te lo cuento.

Cohen mismo reconoce que, desde temprana edad, en su vida ha luchado constantemente contra la depresión, algo muy parecido escuché recientemente de Bruce Springsteen. Sin duda, para crear cosas así de grandes es necesario tocar fondo, llegar a intimar con la tristeza, la desesperación y la soledad.

Es curioso cómo la genialidad está a veces tan emparentada a la locura, a nuestras horas bajas, a nuestras noches oscuras.

No se puede escribir Famous Blue Raincoat estando anímicamente bien (por cierto haciendo referencia a un abrigo Burberry que compró mientras vivía en Londres). Es una de las canciones que más admiro de él, me parece fascinante toda ella, pero especialmente el comienzo:

“Son las cuatro de la mañana, finales de Diciembre.

Te escribo solamente para ver si te encuentras algo mejor.

En Nueva York hace frío, pero me gusta dónde vivo,

hay música en la calle Clinton durante toda la noche”

Aquí lo tienes en su última gran gira cantándola:

La vida de Cohen me parece una vida auténtica, con sus luces y sombras, pero auténtica. Mientras yo escuchaba esa cinta en el 1996 en el coche de David, Cohen estaba en Mt. Baldi, en un Monasterio Zen en el que pasó 6 años recluido con la comunidad Zen y junto a uno de sus mejores maestros, el Monje Roshi, a quien le unía una gran amistad y admiración. Aquí tienes un video de esa época de Cohen.

Cuando salió del Monasterio y después de grabar nuevos discos, se dio cuenta de que su agente le había robado su dinero (aquí tienes la noticia) y volvió a los escenarios, con la duda de si sabría hacerlo tan bien como antes de retirarse a Mt. Baldi, algo que sin duda consiguió. A partir de entonces empezó una parte de su carrera fascinante llena de canciones como A Thousand Kisses Deep, para mí una de las canciones más románticas que existe. Aquí lo tienes en forma de poema y en este video en forma de canción.

Y ya bien entrado en años, con 74 salió de nuevo de gira, desde el 2008 hasta el 2013, ¡haciendo solamente 380 conciertos!, has escuchado bien, desde los 74 hasta los 79 años hizo 380 conciertos. Vino también a Valencia, pero se desmayó en el escenario, en el minuto 3:27 de este video puedes ver ese momento. Prometió volver, pero ya no le dio tiempo.

También recogió el Príncipe de Asturias en el 2011, en un discurso mítico para los que nos gusta Cohen y para los que admiramos la grandeza de los que crean grandes discursos. Te invito a escucharlo:

Ayer leía este artículo reciente en New Yorker, me pareció genial y más íntimo de lo que se puede leer sobre Cohen en cualquier otra parte. Leí cosas maravillosas, que no esperaba leer.

Los que admiramos a Cohen sabemos de su largo romance con Marianne Ilhen, de su historia en la isla griega de Hidra y de toda la inspiración que pudo surgir de sus días juntos (aunque en realidad eran tres ya que Marianne tenía un niño pequeño), entre ellas una de sus más famosas canciones “So Long, Marianne“.

Marianne falleció hace pocos meses de leucemia, en julio de este año. Cohen recibió un aviso de un buen amigo de ella, diciéndole que estaba muy enferma. Cohen le escribió:

“Bien, Marianne, hemos llegado a este tiempo en que somos tan viejos que nuestros cuerpos se caen a pedazos y creo que te seguiré muy pronto. Que sepas que estoy tan cerca de ti que, si extiendes tu mano, creo que podrás tocar la mía. Ya sabes que siempre te he amado por tu belleza y tu sabiduría pero no necesito extenderme sobre eso ya que tú lo sabes todo. Solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Amor eterno, te veré en el camino.”

carta cohen a marianne

cohen marianne

Al poco tiempo, Cohen recibió de nuevo un email:

email amigo Marianne a cohen

Querido Leonard

Marianne se durmió lentamente fuera de esta vida ayer por la tarde. Totalmente cómoda, rodeada por sus amigos íntimos.

Tu carta llegó cuando todavía podía hablar y reír con toda consciencia. Cuando la leímos en voz alta, sonrió como sólo Marianne sabe hacerlo. Levantó la mano, cuando decías que estabas justo detrás de ella, lo suficientemente cerca como para alcanzarla.

Le dio una profunda paz de espíritu saber que sabías de su estado de salud. Y tus bendiciones para el viaje le dieron fuerza adicional… En su última hora cogí su mano y tarareé “Bird on the Wire”, mientras ella respiraba tan débilmente. Y cuando nos fuimos de la habitación, después de que su alma voló por la ventana en busca de nuevas aventuras, besamos su cabeza y susurramos tus eternas palabras

Hasta la vista, Marianne…

“Te seguiré muy pronto” le dijo, anticipando lo que ocurriría en pocas semanas.

Su último disco que salió a la luz este año ya lo decía “You want it darker”, haciendo alusión a la oscuridad que estaba por llegar bien pronto. “Estás perdiendo demasiado peso Leonard, estás muriendo. Pero eso no significa que tengas que cooperar tan entusiastamente con el proceso”, no perdió la genialidad ni en sus últimos meses de vida. Las voces de este disco las grabó desde su casa.

Uno se queda boquiabierto cuando descubre que la canción que abre su nuevo disco “You want it darker” tiene un estribillo que canta Gideon Zelermyer, el cantante de la sinagoga de su infancia en Montreal (Cohen es judío, esto no lo había dicho), a quien Cohen le había pedido expresamente que interpretara estas palabras:

Hineni Hineni

I’m ready my Lord.

“La palabra Hinéni (heme aquí o aquí estoy)  se utiliza en la Biblia para describir el estado de atención plena y percepción consciente. Es el ser y estar presente. Con su respuesta  Hinéni, Abraham, Moisés, Samuel, Isaías, María o Jesucristo expresan su deseo de recibir lo próximo que vendrá, sin condicionamientos y expectativas, sino que libre y pleno de fe y confianza en que todo es para bien”

Hineni, “Aquí estoy”, la respuesta que dio Abraham a Dios, así es cómo decide Cohen despedirse de nosotros, con una canción que anuncia su entrega en varios momentos de la misma, su preparación para iniciar el viaje: “Aquí estoy, aquí estoy. Estoy preparado Señor”. En este video puedes escucharlo, en el minuto 1:20

Con Cohen hemos perdido a un Lorca, un Machado, un Cervantes, un Picasso, uno de los grandes, los que hacen la historia.

Hasta la vista Leonard, buen viaje. Y gracias, de corazón.

homenaje leonard cohen

Que tengas un gran día.

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