Crecimiento personal

En la teoría y en la práctica….

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A medida que vamos caminando por la vida unos se encuentran más decepciones que otros, unas personas se sienten felices mientras que otras sienten continuamente que la realidad no se ajusta a sus deseos, por lo tanto sinténdose decepcionados/as…

¡Buenos días! ¿Cómo estás? espero que todo vaya muy bien por tu vida y que a poder ser estés de vacaciones en alguna playa o bosque fabuloso, y si no es así, que por lo menos te sientas feliz. Yo todavía de vacaciones, después de la Ruta de la Plata y de un viaje de 17 días por España, ahora tocan un par de semanas en casa, de reformas, pintura, etc… para la llegada de Noa. Belén está de cine, ¡ya son 28 semanas! Luego estaremos una semana de vacaciones en Bilbao y pronto volveremos al trabajo el 5 de Septiembre. Hemos llegado al punto en el que el cuerpo y la mente ya han descansado lo suficiente para poder volver a conectar pronto, de eso se trata en este periodo estival.

De la teoría a la práctica

Cada vez que pienses en hacer algo, incluye siempre algo de incertidumbre, imprevistos, cosas que no saldrán tan bien como habías pensado. De forma algo idílica y naïve solemos planificar nuestras vidas pensando que serán demasiado perfectas, y luego vienen los encuentros con la realidad, no siempre tan bonita cómo la habíamos pintado.

Esto no quiere decir que tengamos que pensar en que las cosas saldrán mal, sino más bien tener una visión de la realidad más ajustada a lo que la experiencia de vida nos ha demostrado.

Te pondré un ejemplo banal. Hace unas semanas tenía que ir a hacer unas gestiones a dos bancos, muy próximos el uno del otro. En mi mundo ideal sería: llegar, hablar con el director de turno y asunto arreglado, por lo que había previsto una hora de mi agenda para ambas cosas. Sin embargo, una vez allí ambos me pidieron unos documentos que yo no había previsto (ya sabes cómo funciona la burocracia…), y tuve que perder más tiempo de la cuenta e invertir otro día en llevarlo todo correctamente. Me sentí frustrado y con un enfado interior considerable.

Sin embargo, si hubiera aplicado bien mi teoría, tan sólo llamando con anterioridad al banco pensando que las cosas no serían tan fáciles como yo pensaba, podría haber ahorrado ese tiempo…

Tendría muchos más ejemplos que contarte, proyectos con clientes, proyectos vitales incluso, siempre hay un encuentro con la realidad, normalmente más aspera que la teoría que habíamos pensado.

El problema no es que muchas cosas se tornen complicadas, no se ajusten tanto a la realidad como nosotros habíamos pensado. El problema es que nosotros no nos hemos preparado para ello y luego pasa lo que pasa, que nos frustramos.

Planifica para el mundo real

Por este motivo, mi invitación tiene que ver con que seamos mucho más realistas, que pensemos que nada será tan fácil como creemos, y que cualquier proyecto o tarea tiene la importancia suficiente como para tomársela en serio y planificarla con minuciosidad.

El mundo real es apasionante, pero también es harto complejo, incluye variables no contempladas que pueden hacer que pierdas la paciencia y la vitalidad.

Puedes aplicar esta teoría a casi cualquier proyecto de tu vida:

  • Tienes que hacer unos trámites con la administración pública. Prepárate para que sean bastante más complicados de lo que crees (¡y que te falte un documento!).
  • Tienes que hacer un pequeño proyecto que te han solicitado unos clientes. Piensa que, a nivel de esfuerzo, no será tan pequeño.
  • Tienes que empezar una nueva línea de negocio aparentemente muy sencilla. Piensa que será casi tan complicado como abrir una empresa nueva.
  • Tienes que hacer unos pequeños retoques en casa. Prepárate para el remake de la peli «Esta casa es una ruína»…

Casi siempre la realidad es más compleja que la teoría que habíamos pensado, por eso te invito a prepararte mentalmente para que así sea, y no llevarte la decepción de luego. Esto no quiere decir que la realidad sea desagradable, sino que la realidad es más compleja de lo que habías pensado.

Hace unas semanas una organización internacional me pedía ayuda para ayudarles a lanzar un proyecto global. Mi colaboración inicial únicamente consistía en aparecer en un video durante unos 30 minutos hablando sobre liderazgo. Inicialmente, si uno lo piensa fríamente dice «¡qué sencillo, tampoco me cuesta tanto poder hacerlo!». Pero me di cuenta una vez más de que mi cerebro idealista estaba maquillando la realidad. Así que pensé varias cosas, aplicando la teoría de la que hablo hoy:

  • Estábamos cerca de las vacaciones y todo estaba meticulosamente calculado para llegar con éxito a los proyectos en curso. No podía meter nada nuevo.
  • En hacer un video de 3o minutos no se invierten 30 minutos. Es fácil que entre unas cosas y otras se inviertan 2 horas mías y otras 2 o 3 de mi equipo. Por lo que el asunto ya no es un «un sencillo video de 30 minutos»…

Así que decliné la propuesta.

La cuestión es que cada vez más dirijo mi vida en base a este principio «Todo se complica un poco más de lo que habías pensado». De esta forma suelo acertar mucho más, sentir que he planificado con precisión y evitar la frustración que provoca que las cosas no siempre salgan como idílicamente quería.

Se trata de prepararnos para la realidad, y después… de disfrutarla.

Qué tengas un gran día.

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