Crecimiento personal

Elogio de la aceptación de uno mismo

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trabajando la aceptacion

Buenos días. Son las 7:02a.m, hace una hora que me he levantado. Como siempre, he invertido la primera hora del día en meditar y en desayunar, me gusta empezar el día de forma tranquila, condiciona lo que ocurrirá después. Ahora, ya con las ideas claras y la mente preparada para el día de hoy, me viene a la mente un tema que considero crucial: la aceptación de uno mismo o de una misma. Espero escribir sobre esto en los próximos 30 minutos…

Hace unos díás tuve el placer de compartir experiencias con un grupo de personas, y de realizar alguna sesión de coaching con alguno de ellos. Con una de las personas con las que trabajé, emergió el tema de la autocrítica, de ser excesivamente exigente con uno mismo. Casi todos los comentarios que escuchaba por parte de esta persona también los hacía míos, también me decía yo “…vaya, a mi me ocurre algo muy parecido…”. Uno no puede evitar identificarse con situaciones de la mayoría de personas que el destino pone delante de él.

Dentro de cada persona vive una parte de ti, dentro de ti vive una parte de cada persona.

Cuando uno empieza a comprender al propio universo como una realidad holográfica, se da cuenta de que estas cosas ocurren. Al final no es tan descabellado pensar así, sabiendo que todo lo que configura nuestro mundo proviene del mismo lugar, o del mismo Big Bang.

Lo cierto es que el tema de la autocrítica, no creo que me pertenezca sólo a mi y a esa persona, sino que es un valor bastante universal, que casi todos llevamos puesto. Y por este motivo, creo que sería útil empezar a desprendernos de cierto sentimiento de:

  • …no haber llegado a ser tan buenos como nos gustaría.
  • …no haberlo hecho perfecto…
  • …no haber cumplido las expectativas de los demás…

La forma en la que no nos aceptamos es mediante el diálogo interno, mediante toda esa serie de cosas que te dices a ti mismo/a. Nuestro diálogo interno, en definitiva, es algo así como el saboteador de nuestra propia esencia. Trata de ponernos la zancadilla, de evitar que descubramos nuestro yo más puro, más auténtico, un yo de aceptación en el que no hay lugar para la crítica a uno mismo ni hacia los demás.

Cuando no nos aceptamos tal y como somos, hay sentimientos que emergen, uno de ellos es ponernos a la defensiva ante las críticas de los demás. La persona que se pone a la defensiva, no lo hace por un exceso de orgullo, ni siquiera porque crea que le ha fallado al otro al no cumplir sus expectativas, la persona que se pone a la defensiva lo hace porque siente que se ha fallado a sí mismo/a.

Uno mismo es su peor juez

Aquí todos aquellos que son padres tienen una responsabilidad importante. ¿Cómo educar a nuestros hijos en la aceptación?, ¿Cómo evitar que sin caer en la excesiva autocrítica, tampoco caigan en un exceso de conformismo?…

Lo cierto es que a las personas con poca aceptación de sí mismas les suele ir muy bien en la vida, porque nunca creen que es suficiente, y siempre quieren hacerlo mejor. Desde fuera, suelen ser personas que tienen todo bajo control, que no fallan… Han adquirido tantos buenos hábitos para lograr cumplir expectativas, que suelen ser personas muy queridas por los demás.

Sin embargo, por dentro lo pasan excesivamente mal. Cuando algo no sale como ellos esperaban, su cuerpo se les tensa en exceso, su diálogo interno les manda mensajes muy destructivos, se llegan a bloquear.

Viven bajo el yugo continuo de la autocrítica, del miedo a fallar. Y en ese lugar falta alegría…

mejorando la aceptacion de una misma

Siendo así, para todos aquellos que nos exigimos demasiado, a veces, conviene también hacer algo de elogio de la aceptación de uno mismo. Si te has identificado con algo de lo que he dicho hasta ahora, me gustaría darte algunas pequeñas sugerencias, con tu permiso…

Cultivar la Aceptación de uno mismo

  • Tú ya eres perfecto/a. Creer que tu esencia es incompleta porque no eres lo suficientemente bueno en algo, o no lo has hecho como los demás o tú mismo esperabas, es ir demasiado lejos. Tú ya eres perfecto/a. Me gustaría que lo interiorizaras por favor. Quizás sean las palabras más importantes que escuches en tu vida: Tú ya eres perfecto/a. Es posible que tu jefe quiera las cosas de forma diferente, que tu madre o tu padre nunca estén satisfechos con lo que haces… pero esto sólo nos habla de su propia incapacidad de aceptarse, y de aceptar al otro.
  • En la aceptación está el cambio. Para la mayor parte de conflictos y cualidades humanas a mejorar, el camino del cambio no está en el esfuerzo a toda costa. En la aceptación hay cambio, porque entonces no hay resistencia. En la Gestalt trabajamos la aceptación como camino, no sólo hacia mi propia felicidad, sino también hacia la felicidad del otro. La mejor forma de lograr que los demás cambien empieza por aceptarlos. A menudo me cuentan historias de padres con conflictos con sus hijos adolescentes que tienen un factor común: la falta de comprensión y aceptación por parte de los padres. Lo cual no quita que en su labor de educadores tengan que ejercer un papel más directivo en el desarrollo de sus hijos, pero sin aceptación no hay cambio.
  • Ama la imperfección. Lo que no sabes, es que a lo mejor los demás te quieren imperfecta/o. A lo mejor no es necesario que trates de ser tan perfecto/a, los demás se han enamorado de tus propias imperfecciones. Tenemos que hacer más elogio de la aceptación, sabernos incompletos, y en el camino, completarnos. Pero no materialmente, ni siquiera completar nuestro carácter, sino completarnos espiritualmente, quizás la única perfección que existe y a la que nunca se llegará en vida.
rechazo de uno mismo
  • Disfruta de tus metidas de pata. Aprender a reirte de tí mismo/a, a mirar con mayor objetividad todos tus “errores” y “fallos”. Cuando uno trabaja este tipo de cuestiones y se lo toma en serio, al final cualquier error te acaba importando bien poco. El único error importante es el de no aceptarse a uno mismo. Para practicar esta habilidad, empieza a cambiar tu diálogo interno al cometer uno de esos fallos. Empieza a decir “Bueno, yo también me equivoco”, “Caramba, no soy perfecto”, “Afortunadamente todavía no he llegado a la perfección…”.
  • Es lo mejor que puedes hacer por los demás. Aceptarte a ti mismo/a es lo mejor que puedes hacer por los demás. Ya que entonces también les aceptarás a ellos mismos. ¿Piensas que alguien que no se acepta a sí mismo aceptará al otro? Esto toma una especial relevancia para todos aquellos que educáis a niños y niñas pequeños. La negación de vuestra propia imperfección, la falta de aceptación se transmite a los que educamos y quedará con ellos. Aunque luego le digas a tu hija de tres años “No pasa si no te ha salido bien, Papá te quiere igual”, lo que importa realmente es si tú te aceptas a ti mismo/a.

Por eso he querido hoy hacer este elogio de la aceptación, porque creo que es de las únicas cosas que merece la pena cultivar, por el bien de todos. Solemos mirar al mundo con las gafas del error. Parecemos directores de calidad inspeccionando una expedición de productos para el cliente. Sin embargo, en la vida, tenemos que desarrollar la cualidad de ver que todo está bien, de que tú y yo, aunque no lo queramos ver, ya somos perfectos ¿te lo crees?

Ya son las 7:49, continuo con mi día. Que tengas una jornada elegante.

Elogio de la aceptación de uno mismo
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17 Comentarios

  1. Patricia

    Dios te llene de Bendiciones por tu Generosidad. Gracias, Gracias, Gracias por ese escrito que me ha llegado al alma. Espero ponerlo en práctica cada dia.

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  2. salomon

    Me siento muy satisfecho de encontrar personas tan maravillosas como lo eres tu CESAR, gracias por aportar conocimiento en mi vida.

    un abrazo

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  3. martina

    Me ha gustado el tema de la aceptación de uno mismo y de que somos nuestros propios jueces. Siento que esto es asi, solo tengo que observar lo que me digo y esto es un hecho. En cuanto a decirme que soy perfecto, asi como asi, puede traerme mas complicaciones que soluciones, soluciones en el sentido de vivirme en armonía. Si bien todo es perfecto, no solo yo, sino todo, comprender esto, sentirlo y vivenciarlo, nace de una eleccion de explorar otras posibilidades de sentirme y de cuestionar todo lo aprendido.

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  4. Paco A.

    ¿Quien eres? ¡Manifiéstate! ¡Deja de escribir lo que estoy pensando y lo que siento!
    Ahora en serio, Cesar, muy buen post. Has puesto en negro sobre blanco las conclusiones y las autosugerencias a las que llego cada vez que hago mi particular bajada a los infiernos cuando considero que no he estado a mi altura.
    Aunque creo que hay algo que no has considerado, que es la exigencia social del grupo, fruto de los éxitos cosechados por nuestra autoexigencia y nuestro alto nivel de implicación, que te convierten, a veces muy a tu pesar, en un “primus inter pares” y que asumes junto con una escasa aceptación al fracaso porque es lo que se espera de ti.
    Grande Cesar.
    Un fuerte abrazo

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    • Jaja Paco, estas sincronías que tiene la vida son un misterio. Muchas gracias por tu comentario, me anima a seguir escribiendo. Y también gracias por enriquecerlo Paco, muy potente lo de la “Exigencia social”, para pensar un par de tardes en ello. Un abrazo.

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  5. Rosario

    Hola Cesar,darte las gracias por esa gran sabiduría que tienes,cuando creo que todo se desmorona hay están tus consejos!!

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  6. Julio Moscardó Fernández

    Este será uno de los post que estará presente en mi día a día.
    Genial Cesar.
    Gracias.

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  7. Raul Ubaldo Sanchis

    Muy bueno Cesar, me quedo alucinado con la facilidad con la que escribes.
    Un abrazo

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