Gestión empresarial

El trabajo creativo no entiende de prisas

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Creemos que para llegar al éxito es necesario correr mucho, trabajar duro y esforzarnos tanto como nos sea posible. Hemos creído que trabajar más duro significa trabajar mejor, que esforzarse más quiere decir tener mejores resultados y que correr más deprisa significa tener ventaja… Pero ¿Y si esto no fuera así?, ¿Y si estuvieras corriendo en la dirección equivocada? En una de mis últimas conferencias dije esta frase: El trabajo creativo no entiende de prisas. Te contaré porqué…

El trabajo creativo puede ser tu mejor aliado

Últimamente me encuentro con demasiadas personas que van de aquí para allá sin un rumbo fijo, con empresas que toman decisiones al amparo de un supuesto plan de negocio que tendrá un 10% de posibilidades de salir bien. El otro día estuve con alguien que después de 3 años desde la última vez que nos vimos, le vi peor. Esta persona no había parado de tomar decisiones consigo mismo y con su empresa, pero estaba peor (y supuestamente el negocio había crecido).

Después de un tiempo estudiando este tipo de fenómenos en las personas y en las empresas, me doy cuenta de algo:

  • Trabajar más duro únicamente no te hará mejor.
  • Tener menos tiempo para los tuyos no aumentará tus resultados.
  • Disponer de menos espacios para ti no aumentará tu desempeño.

Creo que si sabemos encontrar el equilibrio entre el trabajo duro y el trabajo creativo, podemos lograr mejores resultados. Porque trabajar incansablemente y a piñón fijo no siempre es la solución, generalmente no lo es. Entre la tensión y el equilibrio está la virtud.

Una cosa es trabajar incansablemente y la otra trabajar inteligentemente.

Si quieres tener éxito hay que empezar a trabajar con tu propia intuición y creatividad innatas (aquí puedes leer sobre ello).

Tienes que volver a conectar con tu sabiduría, con tus mejores sensaciones, con tu niño/a interior, y escuchar su mensaje.

Los momentos más creativos y valiosos de mi vida siempre han sido cuando he desconectado y he salido por unos instantes de mi cotidianeidad, las tardes interminables en cualquier Starbucks, las mañanas tumbado en el césped de Hyde Park, cuando viajé a Estambul para conocer a Robin Sharma además de estar unos días de vacaciones, cualquier tarde de invierno en la que me he ido a pasear a la playa, cualquier estancia en Poblet, cualquier aventura a pie o en bici. Todos los momentos de este tipo fueron los que cambiaron mi vida y la seguirán cambiando, porque la vida hay que llenarla de momentos de inspiración.

Tu subconsciente tiene muchas más ideas de las que eres capaz de abarcar, tu sabiduría inconsciente es mucho mayor de lo que crees, pero todavía no lo sabes. Con tus prisas no permites que tu subconsciente salga a la luz, que todas las buenas ideas broten y crezcan.

Por eso tienes que relajarte más a menudo, tienes que conectar con el mundo de las sensaciones, el silencio, la creatividad, las emociones, la imaginación… Todo esto no entiende de prisas. Es incompatible.

De hecho, nuestra respuesta creativa suele inhibirse cuando estamos bajo los efectos del estrés. Varias investigaciones han demostrado que tener mucho estrés nos hace menos inteligentes.

Por eso sostengo la idea de que quizás te estés esforzando mucho, pero no estés teniendo buenos resultados.

Cuando la vida no te va del todo bien, lo mejor que puedes hacer es tomarte un break, pasar una semana a solas en algún lugar que te inspire, hacer el Camino de Santiago, pasar unos días en un Monasterio, relajarte. Generalmente, por el simple hecho de haber desconectado, empiezas a darte cuenta de que encuentras soluciones, de que tu sabiduría interior empieza a darte las mejores ideas para tu futuro.

Hay personas que se pasan 40 años viviendo vidas que no les gustan. Si tan sólo se hubieran detenido unas cuántas veces a sentir y a decidir si estaban en el camino correcto…

Por eso a muchas personas les pasa que las mejores ideas les vienen cuando van en el coche, o cuando se duchan… son los únicos momentos del día en los que se permiten desconectar un poco, y entonces su mente subconsciente les envía algo de su sabiduría.

Especialmente a un  alto nivel directivo, vemos muchos profesionales que son cerebros con patas, se olvidaron de sentir. Lo que no saben es que pagan un precio muy alto, que en un tiempo cuando miren atrás echarán cosas en falta.

Llevo varias semanas escuchando en mis viajes en coche los podcast en IVOOX de la Vereda, el programa de literatura de Radio Klara que realiza Isabel Montoro con su voz mágica (aquí los puedes escuchar o descargar). Cada vez que me detengo a escuchar algo de poesía o literatura, bien leída, es como si las buenas ideas brotaran de algún lugar mágico dentro de mi. La verdad es que la voz de Isabel es transcendente, me transporta e inspira.

Me quiero detener en el hecho de que, generalmente, es otro lenguaje, otro mundo distinto, un lugar diferente el que me hace tener sensaciones nuevas, y sobretodo nuevas ideas. Por eso tienes que salir de tu particular laberinto.

Lo más sano que puedes hacer por ti es experimentar otros mundos no tan racionales como el mundo en el que vives.

Tenemos que estimular nuestro lado creativo, o seguiremos dentro del laberinto, sin encontrar la salida. Encontrar espacios para la creatividad es algo más que recomendable, si no quieres pasar toda tu vida caminando en la dirección equivocada.

Me permito darte algunos consejos:

  • Conecta más a menudo con tu mundo interior. Haz un chequeo interior, nota tus sensaciones. Sin el autoconocimiento y la autoconciencia no podremos relacionarnos de forma sana y saludable con los demás.
  • Busca espacios para ti. Hay lugares que te atraen y te hacen conectar contigo. Recuerdo cuando vivía en Serra (Valencia), había un lugar en el bosque al que iba a leer siempre que podía. Allí pasaba muchas horas, y yo sentía que era el mejor lugar del mundo. ¿Cuál es tu lugar?
  • Conecta con tu expresión más poética, artística. En la poesía y la buena literatura, el mundo racional queda de lado, y conectas con tu ser más auténtico, con tus emociones y sensaciones no siempre expresadas. Lee a los grandes, escucha la poesía de Lorca, Miguel Hernández, Machado, déjate llevar por la voz de Felix Grande (he escuchado esta conferencia decenas de veces, a partir del minuto 18).
  • Tómate un respiro. Por mucho que te duela sal del agujero, aléjate, explica a tu pareja y tus hijos que necesitas un respiro, si te quieren lo comprenderán. Sal, viaja, escápate a un lugar mágico. Descubre todo lo que la magia de la soledad tiene que enseñarte. Si no sabes estar sólo tampoco podrás estar con los demás de forma saludable, vivirás relaciones muy dependientes y confluirás.
  • Vivir emociones «positivas». Hay ciertas emociones que nos permiten aflorar la creatividad, la paz, la serenidad, la ternura, la bondad… tomar contacto con ellas hará que las buenas ideas vengan a visitarte.
  • Encuentra cada día un pequeño momento para ti. Puede ser el principio de la mañana, al mediodía o antes de llegar a casa, o por la noche. Los seres humanos no estamos diseñados para estar siempre haciendo algo o con alguien, nos hemos olvidados de los momentos para Ser.

Habrás visto que la palabra común a todos mis consejos es «para ti», «tu»… Será porque lo que necesitas es conectar más contigo, regalarte algo de tiempo y espacio para tu creatividad y crecimiento, y dejar de complacer tanto…

  • El mejor líder es quien sabe tomarse un respiro cada cierto tiempo, para tener una mayor visión y nuevas ideas.
  • El mejor empresario es el que desconecta a menudo para estar a solas y lograr inspiración para asegurar el futuro de su empresa.
  • La mejor pareja es la que ha entendido que para dar lo mejor al otro, se debe escuchar primero a sí mismo.
  • Los mejores padres son los que saben que lo mejor para sus hijos es que ellos estén muy enamorados, considerando la relación de pareja el centro desde el que nace la familia.

Todo nace desde ti hacia el mundo. Y para conectar contigo necesitas parar.

Por eso dije que el trabajo creativo no entiende de prisas, en realidad cuanto más corres, menos piensas. Encuentra el equilibrio adecuado entre el Ser y el Hacer. Quizás todo te vaya mejor. Ya me cuentas.

Que tengas un gran día.

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