Gestión del tiempo

El propósito antes que la acción

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Reflexiono estos días sobre lo fácil que es hacer realidad ciertos hábitos y acciones cuando uno se encuentra conectado con su propósito. También sobre lo difícil que resulta ponerse manos a la obra cuando estás lejos de descubrir tu «para qué».

Antes que decidir qué hacer en la vida, en un año o en una jornada de trabajo determinada, tendríamos todos que determinar «para qué» lo hacemos.

«Encontrar nuestro propósito hace que todo sea fácil, que cualquier acción resulte estimulante».

Sin embargo aquellas personas que no tienen un propósito se encuentran perdidas, lejos de estar motivadas, inspiradas o entusiasmadas, actúan por reacción.

Hace años descubrí mi propósito «Ayudar a cientos de millones de personas a ser su mejor versión, logrando que descubran y utilicen todo su potencial». Como este propósito todavía no se ha cumplido, sigo intentándolo. Me mantiene motivado cada día.

Con el propósito en mente nos resulta todo más fácil, trabajar ya no es trabajar, esforzarse ya no requiere esfuerzo, el estrés es estimulante.

Con el propósito en mente me resulta fácil escribir nuevos libros, accionar nuevos proyectos, realizar acciones comerciales de cualquier tipo o gestionar la adversidad por incómoda que esta pueda ser a veces.

Y tú ¿has descubierto tu propósito?

A veces nos ofuscamos en las acciones en «hacer cosas» para conseguir metas. Pero muchas veces esas metas no están conectadas con nuestro propósito, siendo metas poco inspiradoras para nuestro yo más auténtico. Entonces es cuando decaemos en la acción, cuando no somos constantes, cuando no creamos el hábito, cuando nos aburre hacer esas cosas continuamente.

Tendrías que dedicar tu vida a algo que no te importe hacerlo los próximos 50 años.

Si todavía no has descubierto tu propósito te invito a descubrirlo, a conectarte con la persona que eres y a definir cómo te gustaría proyectar tu vida a futuro, qué tipo de vida quieres tener.

Algunos piensan que lo del propósito tiene que ver con cambiar el mundo, cambiar de empresa o con hacer grandes cambios en uno mismo. En realidad no es así:

  • El conserje de un edificio de oficinas descubrío su propósito hace años: «hacer más felíces a las personas que cada día entran y salen del edificio». No tuvo que cambiar nada para servir a su propósito.
  • El técnico de IT de una gran empresa descubrío su propósito cuando decidío «desarrollar software que hiciera más fácil la vida de las personas». No tuvo que cambiar nada, sólo descubrir su propósito.

En realidad este tendría que ser el paso número uno cuando acabamos nuestra educación y entramos en la edad adulta, encontrar nuestro propósito. Una vez encontrado todo es más sencillo, no hay conflicto, no hay malestar. Todo son ventajas.

Conozco muchas personas apasionadas con la vida, todas ellas han encontrado su propósito. También conozco a quienes no encontraron su «para qué» y vagabundean de un lugar a otro, de una relación a otra, de un trabajo a otro… sin descubrir todo su potencial.

Ahora es un gran momento para que pienses en ello ¿Cuál es tu propósito? Te invito a dedicar unos minutos a escribirlo en una hoja de papel. Ya me cuentas si te apetece compartirlo en los comentarios.

Nos vemos en la cima.

 

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