Liderazgo

El éxito no existe y es posible que nunca lo consigas

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Vivimos tiempos en los que se nos invita a tener éxito, en los que muchas personas quieren conseguir metas y objetivos bajo la aparente buena noticia de que una vez los hayan conseguido todo les irá bien. Sin embargo, se demuestra que el éxito es algo muy poco valioso cuando lo consideramos un destino, pues dura poco. En este post me gustaría hablarte de porqué el éxito no existe…

Cuando leía la biografía de Rafa Nadal, me sorprendieron muchos detalles. Por cierto, ahora estoy de lleno con la autobiografía de André Agassi y me está gustando también mucho. Ya sabes que soy amante de las biografías de la gente, en este post te invito a conocer algunas de las que he leído. Cuando uno bucea en la vida de una persona aprende mucho más que cuando le cuentan teorías, creo que cuando más se aprende es cuando ves lo que hacen otros, lo que les ocurre a otros, y te puedes tú aplicar a ti mismo/a un poquito de su aprendizaje. No todos tenemos la suerte de que sean nuestros mentores, pero sí al menos podemos leer qué han hecho en sus vidas.

Me sorprendió de Rafa un momento que describe John Carlin, en el que después de haber ganado el Open de Estados Unidos siendo noticia mundial y quizás lo más citado de aquel día, al día siguiente nos encontramos a Rafa entrenando en su Mallorca natal. En unas pistas de tenis solitarias, con su tío Toni, sin nadie más merodeando por allí y seguro que muchos de los turistas que por allí pasaban sin saber quién era. El éxito de casi toda una vida al día siguiente no valía nada, se había esfumado.

Este detalle me hizo reflexionar allá en el 2012 de que el éxito no existe, es una alucinación.

¿Porqué el éxito no existe?

La verdad es que no quiero decir que no exista, más bien que no existe como lo hemos concebido hasta ahora. El éxito ha sido concebido en las sociedades occidentales como un destino.

Nos hemos dicho «Si llego a ese lugar tendré éxito, y entonces seré feliz»…

Esto es lo que se nos ha vendido, es lo que se nos dice. Cada cual disfraza el éxito de una manera. Las religiones lo disfrazan generalmente de ayuda a los demás, de entrega. El capitalismo lo disfraza de conseguir bienes materiales y estatus social. El lobo de Wall Street era el prototipo del sueño americano, por el que miles de jóvenes luchan cada día, forrarse en poco tiempo, y luego vivir la vida loca. Las tradiciones también nos venden un tipo de éxito, casarse y tener hijos es tener éxito para muchas tradiciones. El éxito siempre adopta formas muy distintas, dependiendo de lo que se quiera conseguir.

Pero yo no creo en este éxito.

No creo en un éxito que tenga que ver con conseguir algo, porque el éxito no es un destino. Para mi el éxito es el camino. Y como tal, nunca se deja de recorrer.

Rafa Nadal sabía que ganar el Open de Estados Unidos le daba popularidad, le hacia ganar algunos millones de dólares, y le convertía en una superestrella del deporte, todavía más de lo que era. Sin embargo, era consciente de que el éxito no era un destino, no era el mismo Open, sino el camino que había antes, durante y después. Por este motivo, al día siguiente entrenaba como si nada hubiera pasado. Este tipo de mentalidad ha sido grabada a fuego por su tio Toni especialmente. Se cuenta que después de ganar la competición más importante de Mallorca cuando era un preadolescente, su tío Toni sacó una lista de los 20 últimos ganadores, para ver si Rafa recordaba algún nombre. Rafa no los recordaba, sus nombres habían pasado al olvido.

De esta forma, creo que tenemos que tener cuidado con lo que nos contamos que es el éxito, sobre si todo ha salido como nosotros queremos y por lo tanto «ya somos felices». Más bien deberíamos pensar en si estamos haciendo todo lo posible, si estamos disfrutando del momento presente, si en este segundo en el que lees estas palabras sientes que estás en el sendero del éxito.

Repito, ser consciente de si en este momento en el que lees estas palabras, sientes que estás en el camino del éxito. Toma aire y expúlsalo tranquilamente, ¿lo sientes?

¿En qué camino estás? ¿Cómo es tu camino?

¿Tienes que cambiar de camino?

A veces no se trata de pasar página, sino de cambiar de libro.

Por este motivo, uno sabe que en la aventura que se ha embarcado, no habrá destino, nunca llegará a nada. Todo ocurre aquí y ahora. Y si no eres capaz de llamar a este aquí y ahora éxito, es que no lo conseguirás.

Cuando ganaba cinco veces menos que hoy, me preocupaba algún día tener suficiente dinero para vivir con tranquilidad. Hoy lo tenemos, ¿me hace eso más feliz? No.

Antes de escribir mi primer libro soñaba con verlo un día en una librería y con ver mi cuenta corriente aumentar automáticamente por las ventas. Hoy puedo ver ocho de mis libros en las librerías de habla hispana ¿me hace eso más feliz? en absoluto. En el segundo semestre de este año se publicarán cuatro nuevos libros, ¿será mi felicidad diferente? Nop.

Las metas y los objetivos que nos ponemos son demasiado efímeros. No los disfrutas una vez que los tienes. Lo que hay que aprender a disfrutar es el camino. He disfrutado mil veces más escribiendo un libro que leyéndolo, la prueba la tengo en que nunca he leído una vez publicado uno de mis libros (!!!!César, eso no se diceeeee, las reglas del marketing dicen lo contrario¡¡¡¡)

Por eso me pregunto si en tu camino hay felicidad, si tienes sensación de plenitud cuando despiertas por la mañana, cuando miras a tu hijo/a, mujer, marido, amigo. Si cuando te vas a la cama puedes dormir. Si la vida la consideras una amiga y aliada o si por el contrario, vivir está siendo difícil para ti.

Vivir no puede ser difícil, no tendría que serlo. Y si lo es para algunos de nosotros es que hemos confundido el mensaje. Vivir no puede ser sino magnífico. Mirar a alguien a los ojos no puede ser sino maravilloso. Poder conversar, hablar, poder escuchar, tocar, oler, deleitarse con el paisaje, con los sonidos… vivir es el mejor regalo.

Una mañana más cuando llega esta época, oigo de fondo, a través de mi ventana, el canto de algunos de esos pájarillos que anuncian que pronto vendrá la primavera. Son maravillosas las mañanas de marzo. Mientras oigo su canto me pregunto si en ese canto estará la felicidad. Según escucho, me doy cuenta de que en el canto no está la felicidad, el canto es la felicidad misma. El éxito es como ese sonido, efímero, disfrútalo mientras dure.

Toma ese camino que se llama éxito, y no esperes llegar nunca a ninguna parte, porque no llegarás a un lugar llamado éxito, pero caminarás sobre él cada día.

Que tengas un gran día.

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10 Comentarios

  1. José Luis

    gracias por el artículo lo siento así estamos en una situación complicada familiar y nos sobra caso todo lo que creemos imprescindible hace sólo unos días
    Saludos a todos

    Responder
  2. Cristina Fernández Navarro

    Muy bueno, César y estoy totalmente de acuerdo contigo en que el éxito no es la meta sino momentos que, una vez vividos, pasan, son efímeros, por lo que vale la pena vivirlos, saborearlos y seguir caminando y disfrutando del aquí y ahora, del camino, como bien dices. Un abrazo, sabio.

    Responder
  3. jose joaquin milán

    Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
    pide que tu camino sea largo,
    rico en experiencia, en conocimiento….
    … Pide que tu camino sea largo.
    Que numerosas sean las mañanas de verano
    en que con placer, felizmente
    arribes a bahías nunca vistas;

    Dei viaje a Itaca, para continuar con Machado

    Caminante, no hay camino,
    se hace camino al andar.

    Totalmente de acuerdo, una vez más… gracias Cesar

    Responder
  4. Miguel Ángel García Morcillo

    Un gran tema el del éxito César. Confundimos el éxito con tener cosas debido en gran parte a una sociedad donde se valora mucho más el producto, la fachada, conseguir y tener que la capacidad de sentir, encontrarse bien con uno mismo y con la sensación de plenitud que supone tener tiempo para estar con la gente que quieres. Gano la mitad que hace dos años, sin embargo tengo una sensación de bienestar que ni hubiera soñado en mi anterior trabajo. Valoro mucha más el tiempo, el momento, la salud y las conversaciones de calidad. Un abrazo!!

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  5. Gracias César por esta reflexión. Tienes mucha razón en lo que expones, aunque yo matizaría algún punto. Si ahora ganaras 5 veces menos, tal vez no serías menos feliz pero tendrías alguna preocupación añadida… Ya sabes aquello de «El dinero no da la felicidad pero ayuda :-)»
    Con esto quiero decir que comprendo tu mensaje sin olvidar no obstante que una cierta solvencia material, la verdad, en ocasiones viene muy bien. Y su ausencia, en ocasiones, provoca quebraderos de cabeza…

    En cuanto a lo que dices sobre «Vivir no puede ser difícil»… Pues también tiene un matiz. Un matiz que se llama «enfermedad». Desde una simple gripe que te puede dejar KO un par de semanas a una enfermedad más larga y de tratamiento incierto. En mi opinión, vivir puede resultar fácil y difícil, según el momento, según las etapas que nos toque pasar. Es un regalo, estoy de acuerdo, y añadiría que cuando se dan las circunstancias para saborearlo, es casi una obligación hacerlo porque tarde o temprano llegará un revés, alguna complicación. Así que Carpe Diem y «que nos quiten lo bailao» 🙂
    Un saludo,
    Mónica.

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    • Hola Mónica! Como siempre tan precisa y acertada, gracias! Estoy contigo en lo de que el dinero no da la felicidad, pero ayuda…
      Tenemos que pensar que nuestra condición natural es la felicidad, y algunas veces viene algún «revés» como dices. Hay quien piensa, sin embargo, que nuestra condición natural son esos reveses, y la dicha llega de vez en cuando. Son dos enfoques distintos. Espero que estés de cine Mónica, un placer conocerte en persona, y mucho éxito en vuestro pedazo de proyecto!

      Responder

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