Coaching ejecutivo

El desarrollo directivo es una meta que nunca se alcanza

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En la vida hay cosas a las que se llega y otras que nunca se alcanzan, el desarrollo directivo forma parte de estas últimas. Todos aquellos que lideran personas tienen una gran responsabilidad sobre la motivación, el desempeño y el buen clima dentro de sus equipos, por este motivo fundamentalmente hay que evolucionar constantemente…

Muy a menudo realizo programas individuales de desarrollo directivo, habitualmente tienen una duración de entre 6 y 12 meses y están enfocados a desarrollar hacia un siguiente nivel a una persona con una gran responsabilidad que ocupe el primer, segundo o tercer nivel de una organización, generalmente grandes, aunque también algunas pymes de menos de 250 personas. En estos programas siempre hay un objetivo concreto, definido desde el comienzo.

Pero me encuentro muy a menudo con que, pasados un par de años desde que la persona y yo dejamos de trabajar, de nuevo alguien de su organización llame a nuestra puerta y diga: «Queremos que esta persona siga subiendo de nivel».

Ocurre que después de subir un escalón y consolidarlo, las personas nos encontramos con nuevas metas que lograr, y este es el motivo por el que necesitamos seguir profundizando en cómo ser nuestra mejor versión.

Como esto me ha ocurrido en diversas ocasiones desde hace años, llegué a la conclusión de que el desarrollo directivo es una meta inalcanzable, como la felicidad, la paz interior total, la ausencia de miedo y otras tantas. Son esas cosas a las que aspiras, por las que te mueves, pero que nunca llegas a alcanzarlas en su totalidad.

Esto, que para muchos podría parecer un fastidio, es en realidad una gran ventaja para el directivo, pues nos sitúa siempre en la linea de salida y no en la meta, con ambición, pasión y ganas.

 

 

Es habitual que en el itinerario de desarrollo de una persona con responsabilidad sobre otros emerjan diferentes temas, y estos no siempre lo hagan en el mismo momento, o en el mismo año. Si me miro a mi mismo 10 años atrás, puedo decir que cada dos o tres años he tenido que poner la atención en el desarrollo de unas u otras capacidades. Y esto no se ha acabado. En todo este tiempo el acompañamiento por diferentes mentores, coaches e incluso terapeutas ha sido fundamental para mi desempeño actual.

Por otro lado, el entorno es cambiante, y cada cambio nos sitúa una vez más en la línea de salida. Aunque no lo queramos, nos encontramos en un constante ir y venir de desafíos y retos que los líderes debemos asumir, adaptarnos y liderar un cambio en ellos.

Además, suele ocurrir que una persona y su equipo, si este es estable más o menos, puedan tener momentos de «entrar en rutina», una rutina que muchas veces provoca bajos rendimientos, menos motivación de algunas personas y en definitiva la necesidad por parte del líder de cambiar el rumbo.

  • Así es que uno puede comenzar por mejorar sus habilidades para tener impacto e influencia en los demás en el año 1.
  • En el año 2 desarrollar su gestión del estrés y ansiedad.
  • En el año 3 mejorar su productividad.
  • En el año 4 desarrollar su visión estratégica.
  • En el año 5 potenciar su capacidad de ilusionar y motivar a otros.
  • y así ad infinitum.

Nunca tendríamos que pensar que hemos llegado a la meta. En todo caso hemos subido un escalón, pero al final de la escalera no llegaremos, nunca. Al menos me gusta pensar así, y eso es maravilloso porque nos mantiene siempre jóvenes, vigorosos, aprendiendo e ilusionados. Un desarrollo individual, diferente para cada persona, que siempre está en constante evolución.

Y tú ¿Qué piensas sobre el desarrollo directivo?

Nos vemos en la cima.

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3 Comentarios

  1. el desarrollo directivo no es mas que mejorar cada día las competencias del líder de la organización, tales como la motivación, el desempeño y el buen clima dentro de los equipos de la misma ya que todo evoluciona.

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  2. Romu Arteche

    Gracias por el brillante artículo César. Y aun peor que el escenario que tú indicas es aquel en el que no existe desarrollo directivo, algo que, desgraciadamente, es habitual en muchas empresas. Muy típico en el area comercial, donde un buen comercial pasa a desempeñar labores directivas sin formación especifica para ello. Cuando comento esto, se suele hacer la analogía con los futbolistas que pasan a ser entrenadores. Es verdad, ser buen futbolista no lleva implícito ser un buen entrenador, pero al menos en este caso han de formarse y sacarse un título homologado. Luego está lo que César comenta, seguir formándose continuamente para lograr la excelencia. Muchas gracias

    Responder

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