Liderazgo

Cuando delegar es importante y urgente

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Conozco muchas empresas que crecen de forma continua, a un ritmo imparable. Empresas en las que delegar es importante y también urgente. Cada vez que trabajo con un equipo directivo al que le cuesta delegar, suelo pensar que, en realidad, esta empresa está en peligro.

Cuando creces a un ritmo del 10, 20, 30, 50% de forma orgánica o inorgánica, la delegación aparece como uno de los objetivos estratégicos de todo comité de dirección. Pero a todos nos da vértigo delegar…

DELEGAR ES IMPORTANTE

Delegar es importante y tiene muchas ventajas, de hecho, casi todo son ventajas. Lo único que nos mantiene atados a la idea de no delegar, es nuestro afecto hacia querer que las cosas se hagan a nuestra manera, en realidad un apego totalmente irracional.

El que no delega también es víctima del placer que le provoca tener responsabilidad y ejecutar tareas. A todos se nos levanta el ego cuando pensamos en todo lo atareados que vamos, cuando no tenemos tiempo, cuando hay que trabajar mañana, tarde y noche, y sábados, y domingos, para sacar todo el trabajo adelante.

«El que no delega, en realidad, es alguien a quien le cuesta compartir, soltar lastre, retar y desafiar a otros».

Lo mejor que puedes hacer por tu equipo es delegar. De lo contrario sentirán que no confías en ellos lo suficiente.

«Ya, pero van muy liados, si delego en ellos, los saturaré» escucho en ocasiones. En realidad, no conozco a ninguna empresa competente ni profesional motivado que no vaya muy «liado». Tú vas muy liado y tu equipo también. Tema cerrado. No es nada nuevo.

Ir al 120% es ahora lo normal, la nueva realidad. Desde hace años, a las empresas que les va muy bien es porque van todos muy liados.

Tu trabajo como directivo incluye de todo, pero también es una de tus funciones principales hacer crecer a tu equipo. Y para ello, saturarlo y sacarlo de su zona de confort en muchas ocasiones, hará que ensanchen sus pulmones como si de deportistas de alto rendimiento se tratara. No sólo tienes que pedirle esto a tu equipo, también tú debes aplicarte el cuento. Ensancha tus pulmones atreviéndote a delegar.

DELEGA RESPONSABILIDADES, NO TAREAS

Delegar tareas es aburrido, y no motivará a nadie de tu equipo «Haz esto de esta forma, esta es tu tarea a partir de ahora.»

Delegar responsabilidades es motivador, la responsabilidad motiva, «Tu objetivo es este, cuéntame ¿cómo vas a llegar hasta él?».

Todos los que dirigimos hemos crecido gracias a que otros pensaron en nosotros para un rol mayor que el que ocupábamos. Nos empujaron a la piscina, casi que nos sentimos obligados, incómodos, poco preparados. Pero crecimos.

«Si no delegas, no estás haciendo que tu equipo crezca. Y más pronto que tarde en tu equipo habrá una fuga de talento».

¿Y qué harás tú cuando hayas delegado mucho? Pensar más y desarrollar más a tu equipo.

Tendrás que pensar porque el futuro es desafiante, y más vale que pienses en cómo vas a afrontarlo. Si no te formas, si no sales de tu caja, si no abres tu mente entonces serás una víctima de tu lista de tareas operativas.

Tambíen tendrás que desarrollar más a tu equipo, porque necesita de tu presencia y la seguridad que les ofreces, de tu rol como líder coach. No como líder directivo, eso aburre a cualquiera.

Delegar es importante, e imperativo, el único mandamiento de la empresa que quiere crecer. Deja de hacer tareas operativas. Si cuentas con un equipo que es capaz de hacerlas ¿porqué te involucras tú tanto?, ¿no les estás enviando el mensaje de que tú lo haces mejor que ellos?, ¿de que no confías en ellos?… En realidad el mensaje que les mandas es que no sabes dirigir, y por este motivo te pones a apagar fuegos cada día.

EL PROBLEMA DEL LÍDER APAGAFUEGOS

«Ya, pero me gusta apagar fuegos, la operativa de mi trabajo me pone las pilas». Entonces tendrían que pensar en dejar de dirigir y permitir que otra persona haga crecer tu empresa.

Si eres de los que apaga muchos fuegos, empieza a pensar que en tu forma de dirigir falla algo, falta mentalidad de crecimiento.  No se puede crecer si no delegas. Serás el cuello de botella permanente.

Delegar es importante, es la mejor inversión para tu negocio. Una inversión se define como un sacrificio que haces en el presente, para obtener algún tipo de beneficio en el futuro. Delegar es eso, un sacrificio que haces hoy. Tienes que superar todos tus miedos, tienes que lanzarte a la piscina, sin saber si estará muy fría. Da igual, te lanzas. Es peor quedarse paralizado sin atreverse a avanzar.

Ahí estás tú, al borde de esa piscina, sabiendo que habría que saltar pero sin atreverte. Empiezas a justificar tu inacción, piensas «no debería», «no saldrá bien», «si delego pensarán que yo no quiero trabajar», «si delego los saturaré más de lo que ya están…»… Pero estás quieto, al borde de la piscina. Mientras el mundo gira tan rápido que cuando te quieras dar cuenta habrás perdido la posibilidad de marcar una diferencia.

DELEGA Y PIENSA EN GRANDE

Permíteme que te lo diga una vez más. Delega, no pienses en pequeño. Si tienes una mentalidad pequeña, entonces quédate con tu trabajo pequeño, con tu mentalidad de taller, con tus tareas operativas, el trabajo del artesano es lo tuyo, no crezcas. Liderar no es para ti.

Piensa en cualquier empresa que naciera siendo pequeña y ahora sea un gigante. Piensa en los Mc Donalds (casi 40.000 restaurantes), Starbucks, Inditex (más de 7.000 tiendas) y tantos otros. ¿No crees que para llegar tan lejos, para crecer tanto cada año han tenido que superar todos sus miedos por delegar? Así es.

«Delega despiadadamente. Me gusta esta expresión porque es valiente, no entiende de miedos. Sin piedad, delega sin pensar en las consecuencias, pero delega. Más vale que te muevas y que te equivoques, que te quedes parado».

La cuestión es que cuando delegas, tampoco corres demasiado peligro. Es tan sencillo como establecer mecanismos de supervisión, tan fácil como tener reuniones periódicas con tu equipo para darles feedback y hablar de su desarrollo. Sí, ese tipo de reuniones que no tiene el 90% de los directivos.

Ahora tú decides. Puedes subirte al tren de los profesionales que crecen, o puedes quedarte parado, en el andén, mirando como escapa tu oportunidad de cambiar el mundo.

Nos vemos en la cima.

 

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