Gestión del tiempo

Le tendrás que conocer antes de CONSEGUIR TUS METAS

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Dicen que dentro de nuestra mente viven multitud de personajes, que cada uno de nosotros alberga en realidad distintos rasgos de personalidad, muchos de ellos bastante dispares, pero que sin embargo conviven de una u otra forma dentro de nosotros. Algunos de ellos te impiden conseguir tus metas…

El personaje que te impide conseguir tus metas

Creo que dentro de cada uno de nosotros hay un personaje que se ocupa de que no brillemos lo suficiente, de que no consigamos nuestros objetivos. Este personaje tiene la función de sabotear todos tus intentos por conseguir metas, por ser mejor cada día, por superarte.

Todos tenemos ese personaje dentro de nosotros que provoca nuestro autosabotaje, todos convivimos con él, convivimos con el saboteador. Dentro de ti vive un saboteador ¿no te lo crees? Dime si has escuchado alguna vez en tu interior este tipo de frases:

  •  No podrás hacerlo…
  •  No eres capaz…
  •  No lo harás bien…
  • Tú no estás hecho para esto…
  • No tienes la capacidad para hacerlo…
  • No puedes…
  • Déjalo, tu no sirves para esto…
  •   …

Son frases que nos decimos a nosotros mismos cuando tratamos de conseguir objetivos. Como puedes ver son frases que nos incapacitan, que nos hacen sentir menos valiosos, menos capaces, menos en definitiva.

Este saboteador ha convivido contigo muchos años, quizás desde que empezaste a tener uso de razón. Se ocupó de que tuvieras un sentimiento de incapacidad sobre ti mismo, de poca valía…

Sus raíces están ancladas al subconsciente de la psique humana y se alimenta de todos los mensajes y experiencias que vivimos en nuestra infancia. Nuestros primeros años de vida son cruciales para nuestro desarrollo como adultos, y en ocasiones bien por los genes o porque otros no nos han sabido educar en un sentimiento de seguridad, autoconfianza y valía, desarrollamos un sentimiento mayor de incapacidad y poca valía. El saboteador se alimenta de este sentimiento y se hace grande en la medida en que las emociones y pensamientos de incapacidad vienen a tu mente.

El saboteador tiene una voz bastante crítica, su tono es demasiado rígido, controlador y muy poco comprensivo. Ante su aparición en escena nos solemos quedar quietos, le hemos dado demasiado poder durante toda nuestra historia, de alguna forma le hemos dado la vara de mando, él lleva el timón y nosotros obedecemos.

Las personas que tienen un saboteador muy poderoso no son capaces de conseguir sus sueños, al más mínimo paso hacia su realización personal empiezan a escuchar la voz de fondo de su saboteador, diciéndoles las pocas posibilidades que tienen de conseguir sus objetivos. Otras personas tienen saboteadores con menos poder, pero sin embargo no se libran de escuchar su voz de vez en cuando.

Quizás la diferencia entre uno y otro tipo de personas sea que mientras unos se paralizan ante su saboteador, otros deciden seguir adelante, pese a la vocecilla que escuchan, pese a la zancadilla que su saboteador trata de ponerles. Nadie tiene asegurado el éxito.

El éxito es algo que se debe de ganar poco a poco y en una constante batalla contra tu saboteador.

En realidad tampoco es una batalla, es un encuentro. Es un encuentro porque las personas que están decididas a conseguir sus objetivos no temen a su saboteador. Les da respeto, eso sí. Escuchan su voz, a veces dudan de sí mismos/as, pero no retroceden.

¿Quién es el saboteador? El saboteador es esa parte de nosotros mismos que tiene miedo, que no quiere ser herida, que no quiere fracasar, que no quiere arriesgarse por miedo a fallar, por miedo a que los demás se rían de uno.

Alguna vez temimos que todo esto ocurriera y empezamos a construir un personaje dentro de nosotros, un personaje en el que metimos todos nuestros miedos, vergüenzas, ansiedades e inseguridades.

Este personaje con el tiempo se hizo más fuerte, le dimos poder cuando todavía no teníamos la madurez suficiente, y sin darnos cuenta tomó el mando.

Desde entonces, su objetivo es que tú permanezcas en tu zona de confort, que no salgas de ahí para que no sufras ningún daño. ¿Qué podemos hacer entonces?

La clave es mostrarle a ese saboteador que ya somos personas adultas y maduras, que ya podemos hacernos cargo de nuestras vidas, de todo lo que ocurra con ellas. Demostrarle a nuestro saboteador que podemos tener éxito, pero que si fallamos también seremos capaces de sostener nuestro fracaso y sentir el dolor sin por ello sentirnos inadaptados, incapacitados o fracasados.

Hay que reeducar al saboteador, hay que volver a tomar de nuevo el mando con responsabilidad, conciencia y madurez. Entonces nos daremos cuenta de que él no pretendía hacer ningún daño, sino más bien protegernos del dolor y del sufrimiento.

Cuando oigas la voz del saboteador responde internamente. Cuando te diga: “No podrás”…. responde un “tranquilo, yo me hago cargo de esto. He podido con cosas más difíciles”. Cuando te diga “Tú no sirves para esto”… responde un “En realidad, puedo aprender. No está escrito que yo no pueda conseguirlo”.

Quizás sea uno de los trabajos más difíciles por una persona, pues el saboteador tiene muchas formas de aparecer, a través de sentimientos, de pensamientos e incluso también a veces a través de otras personas de nuestro entorno que toman el papel de nuestro saboteador.

Espero que puedas tomarte un café con tu saboteador… y hacer las paces.

Que tengas un gran día.

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