Crecimiento personal

Cómo superar las crisis personales

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Quieras o no, tu cuerpo no es una máquina, tu mente no puede funcionar siempre con la misma intensidad, tus emociones van a tener idas y venidas, y en ocasiones es posible que toques fondo. Hoy me gustaría darte algunos consejos para superar las crisis personales…

Aunque uno se esfuerze mucho por estar siempre onfire, la vida nos traerá momentos de todo tipo, y en muchas ocasiones esos momentos no van a ser agradables.

  • Quizás porque has vivido una situación laboral complicada…
  • O tu pareja te ha pedido el divorcio…
  • O tienes una situación familiar difícil…
  • O tu salud está por los suelos…

La cuestión es que además de prevenir todo lo posible para estar cuánto más tiempo posible en la cresta de la ola, también te vas a encontrar en muchos otros momentos con ese sabor agridulce de las dificultades y crisis personales. Y tendrás que superarlos

Superar las crisis personales

No es que sea un especialista en ello, algo he escrito, pero me autoanalizo en todo lo que puedo y estudio a mi mismo a menudo para que mi felicidad no decaiga, para ver siempre la cara iluminada de la luna. Pero no siempre es así. Seguro que a ti también te ocurre.

Una crisis personal se caracteriza por una pérdida de equilibrio. Es decir que alguno de tus cuatro planos: físico, emocional, mental o espiritual están flojos, y unos se contagian a otros, y al final todo tú estás con la sensación de que has perdido el Norte.

El mejor consejo que te puedo dar se llama «Pa´lante»

Pase lo que pase, adelante, no te des por vencido, sigue alimentando aunque sea muy tenue la pequeña llama de vida o posibilidad que hay en tu interior. Quizás tengas que ponerte un video de Youtube para poder sonreir aunque sea unos segundos durante todo el día. Pero eso ya será suficiente y será un indicador de que estás tirando del carro.

Con los pequeños gestos de resistencia te dices a ti mismo/a que no te vas a dar por vencido/a. Por este motivo son tan importantes los pequeños gestos.

Confía en la naturaleza de tu cuerpo

Si algo nos han enseñado nuestros miles de años de evolución es que somos tremendamente mágicos, que conseguimos cosas imposibles y que obramos milagros. Tu cuerpo es mucho más sabio de lo que imaginas, sabe mucho más de lo que tú crees saber. Pero tienes que ponerlo a trabajar en la dirección adecuada como si de una máquina se tratase.

Recuerda nuestros 4 hábitos productivos (aquí hablé a fondo de ellos):

Dormir: Entre 7 y 8 horas. Si no duermes esta cantidad de horas estarás muriendo en vida.

Comer bien: Menos hidratos, azúcares y más fibras, proteínas y grasas saludables. Por cierto, el último libro que estoy leyendo sobre este tema está cambiando mucho mi visión. Te hablaré en breve… (aquí tienes mi guía sobre este tema)

Hacer deporte: endorfinas de la felicidad para tu cerebro, sensación de que puedes, conseguir metas. Hacer deporte es en esta sociedad tan sedentaria un must. Si no lo haces o si no te mueves lo suficiente, tu cuerpo vivirá menos y tu cerebro se atrofiará antes.

Meditar. Párate cada día a analizar tus pensamientos y a enviarte algún mensaje positivo (eso que nunca haces), tiene muchos beneficios. Guía de meditación aquí.

Los demás como fuente de vida

Somos seres gregarios, crecemos y vivimos a través de los otros y gracias a los demás. Sin estar rodeados de los demás no podemos prosperar con confianza. En muchas ocasiones una depresión viene por este motivo. Podemos encontrar miles de pequeños placeres en nuestras, amistades, ligues, familiares, compañeros de trabajo… La cuestión es que conviene que abramos nuestra coraza emocional y nos dejemos ser permeables a las emociones.

Que abracemos más, que toquemos más, que nos dejemos abrazar, que nos dejemos tocar.

El ser humano es un ser extremadamente sencillo que funciona con un combustible: necesita el calor de los demás para poder vivir.

Si estás pasando una mala etapa en tu vida, o te encuentras al principio de una, recuerda estos tres principios:

  • Adopta una actitud de «tira pa´lante»
  • Confía en tu cuerpo y cumple con los 4 hábitos.
  • Rodéate de los demás.

Que tengas un gran día.

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