Gestión del tiempo

Cómo entrenar la fuerza de voluntad

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Es posible que alguna vez hayas querido hacer algo y no te hayas sentido capaz, o quizás te sentiste algo desmotivado/a, sin ganas, fuerzas… Entrenar la fuerza de voluntad es algo que todos tendríamos que tener en cuenta, porque de lo contrario en muchas cosas nos quedamos a medias….

Entrenar la fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad funciona como cualquier otro músculo del cuerpo, sino lo entrenas se atrofia. En definitiva es algo así, aquellas personas con más fuerza de voluntad son aquellas que más objetivos y metas consiguen. Y además, lo hacen siguiendo una espiral creciente de éxitos: consiguen la meta 1, eso les da fuerza y motivación para conseguir la meta 2 y así sucesivamente.

El éxito atrae más éxito. Bien gestionado, así ha sido siempre.

Si empiezas a caminar en una dirección tienes que saber que cada vez tendrás más éxitos en ese campo.

Cuando escribí mi primer libro me costó bastantes esfuerzos llevarlo todo a cabo, ahora todo es sencillo. Cuando un corredor hace su primera maratón todo es muy complicado y grande, luego ya lo tiene más fácil (al menos psicológicamente).

Por eso sé que la fuerza de voluntad se entrena conscientemente. Y  nuestro papel es hacerla cada vez más fuerte ¿Cómo lograrlo? La clave es vencer cada día a la pereza.

La pereza es lo contrario de la fuerza de voluntad. Sin menospreciar las virtudes de esta cualidad, creo que no es un pecado capital sino un milagro de la vida, ya que a todos nos gusta ser perezosos de vez en cuando, ese bienestar del dolce far niente que dicen los italianos.

Pero si quieres conseguir objetivos tienes que vencer a la pereza, es decir superarla, pasar por encima de ella, plantarle cara, ser más listo e inteligente que ella.

La mejor forma de vencerla empieza por detectarla, saber cuándo tu cuerpo y mente te está lanzando mensajes del tipo “no lo hagas…”, “hoy no es un buen día…”, “Uf… qué pereza hacer esto ahora”…

Ésa es la primera señal de que la pereza quiere entrar por la puerta, y nuestra función es impedirlo. De lo contrario te autosabotearás. Para ello, tenemos que utilizar estos mensajes mentales y físicos como impulsores para hacer algo.

Cuando te digas a ti mismo este tipo de mensajes, hazlo. De lo contrario la pereza acabará ganando la batalla.

Sí, parece una locura, suena contradictorio, pero no hay otra opción. Cuando te digas a ti mismo aquello de “hoy no es un buen día para…”, o “No tengo ninguna gana de…” ese tendría que ser el impulsor de tu decisión de hacerlo.

Los que vencen a la pereza cada día son los que incluso teniéndola la desafían y acaban cumpliendo con sus objetivos.

Cualquier decisión es el resultado de una resta: tu fuerza de voluntad menos la pereza que sientes para hacerlo. Si la segunda es más grande, no lo harás. Así que necesitas por un lado una fuerza de voluntad muy grande y en segundo lugar reducir los efectos dañiños de la pereza.

Ante los mensajes sutiles de la pereza, haz que tu fuerza de voluntad le gane la batalla.

Todo lleva su esfuerzo, las metas cuánto más grandes, más difíciles de conseguir. No conozco a personas que hayan conseguido éxitos brillantes sin habérselo currado mucho antes.

Luís Bassat me dijo una vez cuando le pedí consejo “César, no te daré un consejo, te daré tres: trabajar, trabajar y trabajar”

Pues eso.

Que tengas un gran día.

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2 Comentarios

  1. Joaquin valderrama

    Cesar , como hemos comentado en nuestras entrevistas el secreto simplemente es : constancia , constancia y constancia.
    Asi seguro todo llega.

    Responder
  2. Migue Soto

    Don Cesar: por eso una de mis prácticas laborales es tratar de rodearse de personas que practiquen algún deporte, tales como ciclismo, correr, nadar, ir al gym, etc. Personas que por sí solas tienen estas prácticas, ya que implica disciplina, metas, siguen un plan, buscan la motivación constantemente, etc.. En lo personal yo practico alguna de estas y se lo que es levantarse en la madrugada para entrenar y eliminar la pereza. Lo mismo ocurre en el trabajo.

    Responder

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