Gestión del tiempo

¿A qué vamos a Rolex o a setas?

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Empieza la semana y como cada lunes trato de organizar las tareas y los tiempos, optimizar el tiempo y los objetivos de estos 5 días de trabajo. Hoy viajaré a Palma de Mallorca, estaré trabajando un par de días con directivos de Meliá Hoteles, como vienen desde distintas partes del mundo será genial una vez más poder disfrutar de la diversidad de un equipo multicultural. No sé porqué pero me había venido a la mente ese chiste de los dos vascos que es posible que conozcas…

Es un chiste muy corto, pero nos habla de algo que me parece fundamental a nivel profesional, además de alguno de los estereotipos sobre los vascos, claro. Vaya por delante todo mi cariño a esta tierra y a sus gentes, me parecen formidables. Bilbao es algo así como nuestra segunda casa y siempre que estamos por allí decimos aquello de «¿A que nos vendríamos un par de años a vivir a esta ciudad?» Cuánto más anda uno por allí más ama aquella parte del planeta.

¿A Rolex o a Setas?

Pues resulta que van dos vascos un domingo por el monte de Euskadi cogiendo setas. Iban conversando a medida que cortaban y metían las setas en sus correspondientes cestas.

«Oye Patxi, este lugar es magnífico. Hoy vamos a llenar la cesta»

«Ya lo creo Iñaki».

«Ostia Patxi, ¡mira, un Rolex!» – dice mientras se agacha a coger un reloj nuevecito que había en el suelo.

El amigo lo mira con ojos de desprecio y le dice «¿A qué vamos a Rolex o a setas?»

Este chiste tan sencillo me parece una joya para todos aquellos que queremos sacar el máximo partido de nuestras vidas. En más de una ocasión creo que nos vendría muy bien tener cerca de nosotros al amigo Patxi para que nos dijera con cara de enfado y acento vasco: «¿A qué vamos a Rolex o a setas?».

La productividad no es algo que se consigue de hoy para mañana y ya lo llevas contigo. Ser productivo y por lo tanto rentable para ti o para tu empresa es algo por lo que tienes que velar cada día.

Conozco personas con «brotes de productividad» es decir, que hay un día en el que les da por ordenar su despacho, su mesa y escribir sus objetivos. Luego el resto del año se abandonan a su suerte. Quizás te haya pasado alguna vez…

Una semana sin productividad es una semana perdida. Perder el foco es de lo más habitual en nuestros días, pero hay personas que contanstemente lo están perdiendo, están viendo Rolex todos los días.

Queremos tocar todos los instrumentos, olvidamos que sólo podemos ser extraordinarios haciendo un trabajo enfocado, único y memorable.

En el ámbito laboral tenemos que conseguir el equilibrio perfecto entre la consecución de objetivos y el bienestar. No sirve de nada ser ultraproductivo si la próxima semana vas a estar agotado. Se demuestra que nuestro rol profesional es más rentable en la maratón que en los 100 metros lisos, por ese motivo hay que mantener el ritmo, un buen ritmo.

Para no perder el foco tendrás que luchar contra todos tus saboteadores internos, tus ganas de tirar la toalla y de cambiar de tarea. Ser productivo es incómodo, el precio que pagamos es el de la incomodidad.

El ser humano no es una máquina, no está diseñado para ser tan productivo como los robots que puedes ver en cualquier industria. Nuestra condición humana es más compleja, y por lo tanto menos predecible. La improductividad se presenta cualquier día, en cualquier momento, sin que tú la hayas invitado. Por eso es incómodo ser productivo, porque tendrás que luchar constantemente contra tus propios fantasmas y condicionamientos. Pagas un precio, de eso no hay duda.

A uno le apetece detenerse muy a menudo, cambiar de pantalla, levantarse de la silla cada cinto minutos para no ocuparse de esa tarea que tan poco te apetece.

Nuestro disgusto por una tarea es directamente proporcional al número de veces que nos levantamos de la silla para no completarla.

En la vida hay que tener objetivos, hay que saber qué es lo que se va a coger ¿rolex o setas?

No perder el tiempo más de lo necesario con todo aquello que no aporta valor a nuestro día a día es una virtud y seguramente sea la virtud que pueda hacer que marques la diferencia a nivel profesional.

La capacidad de estar centrados y lograr metas es un valor profesional al alza. Las empresas no sólo buscan personas con talento, buscan personas capaces de conseguir objetivos, de lograr hacer realidad algo.

El talento está sobrevalorado.

En la mayor parte de los casos creemos que si tenemos talento conseguiremos el puesto de trabajo ideal. Pero no te equivoques, lo que te hará conseguir esa valoración que deseas, ese salario o ese proyecto será tu capacidad de hacer algo realidad.

Las empresas están llenas de personas inteligentes incapaces de tomar la iniciativa, de acabar un proyecto, de ponerse a trabajar durante varias horas sin salirse del foco. Cuando tienes mucho talento y no eres un buen implementador, o eres el gerente y otros implementan por ti, o eres el listo de turno que hace de todo menos aportar valor, conseguir, ejecutar, finalizar.

Hoy empieza la semana, tienes la oportunidad de sacar adelante todo ese trabajo que está pidiendo a gritos que lo acabes. Cuando tengas dudas sobre tu productividad recuerda a Patxi.

Que tengas un gran día.

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